El presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, ha anunciado ante el consejo nacional de su formación que en estos momentos no se dan las condiciones para iniciar la negociación de los presupuestos de la Generalitat. Esta decisión supone un frenazo en seco a las aspiraciones del Govern de Salvador Illa y llega poco tiempo después de que los contactos entre ERC y el Ejecutivo central embarrancaran definitivamente tras una reunión mantenida en el Palacio de la Moncloa.
El punto de ruptura se produjo durante el encuentro entre Junqueras y Pedro Sánchez, en el que el presidente del Gobierno trasladó personalmente la negativa de Madrid a ceder la recaudación del IRPF a Cataluña, una de las exigencias de los republicanos para avanzar en la carpeta económica. ERC considera que este traspaso es fundamental para dar cumplimiento a los acuerdos de financiación singular pactados durante la investidura, y la negativa de Moncloa ha sido interpretada por la dirección del partido como un incumplimiento de los compromisos adquiridos.
Pese a la contundencia del anuncio, Junqueras ha mantenido un tono conciliador durante su intervención ante el máximo órgano de ERC. El líder republicano ha evitado romper los puentes de forma definitiva y ha dejado la puerta abierta a retomar el diálogo si se producen movimientos significativos. En concreto, ha condicionado cualquier avance a que el PSC ejerza su influencia y convenza al Gobierno de Sánchez de que cumpla con lo pactado en materia fiscal, situando la responsabilidad de desbloquear las cuentas en el tejado de los socialistas catalanes.
Este enfriamiento de las relaciones deja los presupuestos catalanes en el aire y complica la estabilidad de la legislatura en Cataluña. Esquerra cierra filas en torno a una posición de firmeza negociadora, advirtiendo de que no habrá apoyos gratuitos si no se producen avances tangibles en la soberanía fiscal. El escenario obliga ahora al Govern de Salvador Illa a reevaluar su estrategia de alianzas o a presionar a Madrid para obtener una contrapartida que permita a los republicanos volver a la mesa de negociación.







