El español Rafa Jódar cayó en las semifinales del Masters 1.000 de Montreal ante el estadounidense Brandon Nakashima por 7-6(3) y 6-4, en las primeras semifinales de un torneo de esta categoría en la carrera del madrileño. Era el último español con vida en el cuadro, y su derrota puso fin a una semana notable, en la que disputó cuatro partidos y alcanzó una ronda inédita para él en pista dura. Pese al golpe, Jódar no se escudó en el cansancio y reconoció el mérito de su rival.
El tenista, de 19 años, hizo autocrítica sin rebajar el valor de lo conseguido. «No jugué mi mejor nivel de tenis», admitió en rueda de prensa, antes de dar crédito a Nakashima: «Jugó mejor que yo, especialmente en los puntos importantes, y esa es una de las razones por las que ganó». El madrileño quiso quedarse con el balance global de la semana y con la lección aprendida. «He jugado cuatro partidos aquí, así que hay muchas cosas positivas que sacar», señaló, y añadió que las derrotas también ayudan a los jugadores a desarrollarse.
El desgaste físico marcó su recta final en el torneo. La lluvia le había obligado a aplazar un día su partido de cuartos, lo que le llevó a encadenar encuentros y a apurar sus fuerzas hasta el límite en el tramo decisivo de la semana. Aun así, el joven madrileño evitó presentar ese contratiempo como excusa y centró su discurso en la preparación de lo que viene.
Jódar ya mira hacia Estados Unidos. El madrileño, decimoquinto del ranking, confirmó su intención de viajar de inmediato a Ohio para disputar el Masters 1.000 de Cincinnati, donde tiene previsto debutar el 15 de agosto, en la última parada antes del US Open, que arranca el 30 de agosto. Su irrupción en la élite, tras haber sido campeón júnior del US Open en 2024, lo consolida como una de las grandes esperanzas del tenis español para la etapa posterior a Rafael Nadal, con una progresión que esta gira americana de verano no ha hecho sino confirmar pese a la derrota de Montreal.






