El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha dado por agotado el ciclo de Sumar como plataforma aglutinadora y ha propuesto este sábado la creación de una nueva coalición electoral de cara a las generales de 2027. La propuesta central de Maíllo, detallada en su informe político ante la Coordinadora Federal del partido, pasa por configurar una alianza que utilice una denominación distinta a la de cualquiera de las organizaciones que la compongan, lo que excluye formalmente repetir la marca liderada hasta hace poco por Yolanda Díaz.
Durante su intervención telemática ante el máximo órgano ejecutivo de la formación, ha subrayado la necesidad de superar las estructuras actuales para frenar la desmovilización del electorado progresista. Para el líder de Izquierda Unida, el nombre de la futura papeleta debe ser neutro y representativo del conjunto, evitando que una sola sigla fagocite al resto. Esta decisión supone una enmienda a la totalidad a la arquitectura política diseñada en la última legislatura y busca resetear las relaciones entre las distintas fuerzas, incluyendo un posible acercamiento a Podemos bajo un nuevo paraguas común.
El giro estratégico de Izquierda Unida no solo afecta al nombre, sino también al método de funcionamiento. Maíllo aboga por abandonar el modelo de partidos instrumentales para volver a una coalición clásica basada en la soberanía de cada organización y en métodos de democracia directa para la toma de decisiones. El informe político señala que la fórmula de Sumar ha cumplido su etapa y que el futuro pasa por una confluencia donde el protagonismo sea compartido y no dependa de liderazgos personalistas, en una clara referencia a la etapa de gestión anterior.
Esta hoja de ruta de Izquierda Unida abre un periodo de incertidumbre y negociación en el seno del Gobierno de coalición, ya que los actuales diputados del grupo parlamentario ven cómo su propia marca electoral es cuestionada por uno de sus pilares fundamentales. Maíllo confía en que este movimiento sirva para reilusionar a las bases y construir un frente amplio que llegue con opciones reales a la próxima cita con las urnas, dejando atrás las tensiones internas que han castigado a la izquierda transformadora en los últimos procesos electorales.







