La eurodiputada y exministra de Igualdad, Irene Montero, ha vuelto a recurrir a la teoría de la conspiración para justificar las críticas al fenómeno therian —personas que aseguran identificarse como animales—. A través de un vídeo en sus redes sociales, Montero ha despachado la polémica alegando que no se trata de un debate social legítimo o una excentricidad, sino de una operación de bandera falsa orquestada por la extrema derecha para inocular odio en la población.
En lugar de abordar el fondo de las noticias que informan sobre jóvenes que exigen ser tratados como gatos o perros en entornos escolares, la exministra ha optado por el victimismo ideológico. Montero ha llegado a comparar las reacciones sociales que genera este fenómeno con la discriminación que sufren las personas trans, equiparando así una realidad protegida por ley con una tendencia de identidad animal que carece de base científica o jurídica. Según su tesis, cualquier crítica o mofa hacia los therians es, en realidad, un ataque preventivo de la ultraderecha contra la diversidad.
Este enfoque evita cualquier análisis crítico sobre los límites de la identidad y la salud mental, prefiriendo desviar la atención hacia un enemigo externo y omnipresente. Para la europarlamentaria, los medios de comunicación que informan sobre estos casos son simples peones de una estrategia diseñada para generar alarma social. Con esta postura, Montero no solo ignora la perplejidad de gran parte de la sociedad ante estas conductas, sino que intenta blindar el debate tachando de reaccionario a cualquiera que ponga en duda la validez del fenómeno.
La estrategia de la exministra sigue el patrón habitual de su etapa en el Gobierno: convertir cualquier controversia social en una trinchera política. Al vincular el comportamiento de personas que se creen animales con la lucha por los derechos civiles, Montero corre el riesgo de banalizar las reivindicaciones de los colectivos a los que dice defender, reduciendo problemas complejos a un simple enfrentamiento electoral contra la extrema derecha.







