La Guardia Revolucionaria Islámica anunció que sus fuerzas derribaron un dron estadounidense MQ-9 y dispararon contra un caza F-35 y otro avión no tripulado después de que hubieran violado su espacio aéreo. Según el comunicado del cuerpo militar de élite iraní, recogido por la agencia Tasnim, las unidades de defensa aérea identificaron y derribaron el MQ-9 «en defensa del espacio territorial» del país, tras un «preciso monitoreo de inteligencia». Un avión no tripulado RQ-4 y el caza F-35 también penetraron en el espacio aéreo iraní en la región del golfo Pérsico y se retiraron después de que las fuerzas iraníes abrieran fuego contra ellos.
El incidente se produjo horas después de que el Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos informara de ataques «en defensa propia» contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, sobre los que las autoridades de Teherán aún no se habían pronunciado en ese momento. La Guardia Revolucionaria advirtió ante cualquier violación del alto el fuego por parte de Washington y consideró «legítimo y definitivo» su derecho a una respuesta recíproca.
Horas antes de los ataques estadounidenses, los negociadores iraníes se habían reunido en Doha con mediadores qataríes para avanzar en un acuerdo de paz, y tanto funcionarios de Washington como de Teherán habían señalado que las conversaciones progresaban.
El presidente Donald Trump afirmó el lunes que las negociaciones para extender el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz «avanzan favorablemente». Los dos países trabajan en un acuerdo que ampliaría la tregua unos dos meses, durante los cuales Washington levantaría el bloqueo naval sobre puertos iraníes y Teherán reabriría el estrecho de Ormuz.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní había declarado previamente que ambos países se encontraban en la «fase final» de redacción de un memorando de entendimiento y que «podían llegar a una solución mutuamente aceptable». Pakistán actúa como principal interlocutor entre las partes, y el jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, aseguró a China que un acuerdo «está cerca de alcanzarse».
Los mercados habían respirado aliviados al comprobar que el frágil alto el fuego sobrevivía al largo fin de semana y que las negociaciones avanzaban. La noticia de nuevos incidentes militares tensó de nuevo una situación que los negociadores de ambos lados llevan semanas tratando de estabilizar. El precio del petróleo, que había bajado de los cien dólares por barril ante las señales de entendimiento, volvió a reaccionar con nerviosismo.







