La Guardia Revolucionaria iraní lanzó este martes una amenaza directa contra las sedes en Oriente Medio de dieciocho grandes empresas tecnológicas y financieras estadounidenses. En un comunicado difundido a través de Telegram y recogido por la agencia estatal Tasnim, el cuerpo de élite del régimen de los ayatolás fijó un plazo concreto: a partir del miércoles 1 de abril a las 20:00 hora local iraní, las 16:30 en horario GMT, sus instalaciones en la región pasarán a ser objetivos militares.
El texto no deja margen para la ambigüedad. El IRGC calificó a estas compañías de «compañías terroristas espías» y advirtió a sus trabajadores que se alejen inmediatamente de sus puestos de trabajo para preservar sus vidas. Entre los nombres de la lista figuran algunos de los mayores gigantes del sector: Microsoft, Apple, Google, HP, Intel, Meta, IBM y Boeing, entre otras.
La justificación que ofrece Teherán es la de siempre: el espionaje al servicio de Washington. El IRGC señala a estas empresas como parte imprescindible de la arquitectura militar que permite los ataques de Estados Unidos contra objetivos en territorio iraní. No es la primera vez que la Guardia Revolucionaria eleva el tono en este sentido. A principios de marzo ya había emitido una amenaza similar, advirtiendo de que los objetivos legítimos del país se estaban expandiendo gradualmente.
La Guardia Revolucionaria reivindica ataques con drones y misiles contra bases estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait, así como más de ciento veinte acciones de Hezbolá en Líbano y de fuerzas proiraníes en Irak y Yemen. Paralelamente, el ejército iraní aseguró haber atacado este martes con drones suicidas infraestructuras de telecomunicaciones en el aeropuerto israelí de Ben Gurión y en Haifa.
Desde Washington, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, respondió con un mensaje de advertencia. Aseguró que los próximos días serán «decisivos» y que Irán «prácticamente no puede hacer nada militarmente al respecto», aunque reconoció que las negociaciones con Teherán están tomando fuerza.
La pregunta que queda en el aire es si esta amenaza concreta se materializará o si, como ha ocurrido en otras ocasiones, quedará en una demostración de músculo retórico. Las próximas horas darán la respuesta.







