Apenas pisó el asfalto de Nueva Delhi, Abhijeet Dipke fue detenido. Al fundador del Cockroach Janta Party (CJP) lo esperaba la policía a pie de pista, junto con varios dirigentes de la formación, en el arranque de un operativo con el que el Gobierno de Narendra Modi buscó este sábado desactivar la manifestación convocada en la capital. La marcha reclamaba la destitución inmediata de Gyanesh Kumar, jefe de la Comisión Electoral, señalado por los convocantes como responsable de un fraude en los censos de votantes.
Centenares de simpatizantes fueron apartados en las inmediaciones del Jantar Mantar, el punto del centro de Delhi habilitado habitualmente para las protestas y donde el CJP aspiraba a concentrar a miles de personas. Las autoridades habían negado el permiso amparándose en la prohibición de grandes aglomeraciones en el corazón de la ciudad, aunque algunos grupos lograron derribar las barreras levantadas para contenerlos.
Detrás del malestar está la llamada Revisión Intensiva Especial, el proceso con el que la Comisión Electoral depura desde finales de 2025 los padrones para retirar a votantes fallecidos, duplicados o sin derecho a sufragio. Los manifestantes denuncian que esa criba ha dejado fuera de las listas a millones de electores y acusan al gobernante Bharatiya Janata Party (BJP) de valerse de ella, con la complicidad de los cargos que ha situado en la comisión, para amañar los comicios. Kumar, por su parte, no ha dicho una palabra ni sobre las acusaciones ni sobre las movilizaciones.
Surgió en mayo de 2026 en las redes sociales como una burla del poder establecido, con un nombre, “Partido del Pueblo Cucaracha”, que remeda el del propio BJP y que brotó de un comentario despectivo hacia un grupo de jóvenes. Nunca se inscribió como partido ante la Comisión Electoral, pero fue ganando músculo durante el verano al calor de las protestas por las irregularidades en los exámenes de acceso a biomedicina, que terminaron tumbando al ministro de Educación.
La policía llevaba días deteniendo manifestantes y abriendo diligencias contra quienes desafiaban el veto a las concentraciones, mientras la oposición preparaba sus propias marchas “en defensa de la democracia”. El CJP, pese al cerco, ha advertido de que no piensa detenerse y mantendrá las protestas en los próximos días.





