viernes, 11 septiembre,2026

Hungría y la República Checa afean a Bruselas la ayuda a España por Ceuta: «No cumplió con su cometido»

Los primeros ministros Péter Magyar y Andrej Babis critican en la cumbre de Visegrado los fondos europeos concedidos a Sánchez, y el checo llega a sugerir que "invitó" a los migrantes

Los primeros ministros de Hungría, Péter Magyar, y de la República Checa, Andrej Babis, afearon la ayuda que la Comisión Europea ha concedido a España para la crisis migratoria de Ceuta, al considerar que el Gobierno de Pedro Sánchez no ha hecho su «trabajo» en la protección de las fronteras. Ambos se pronunciaron en una rueda de prensa conjunta en Bratislava, tras una reunión del Grupo de Visegrado, que integran también el eslovaco Robert Fico y el polaco Donald Tusk.

«No está bien que Hungría pague un millón de euros al día de multa por haber defendido la frontera externa de Europa y otros primeros ministros reciban 200 millones de euros de la Comisión Europea cuando no han cumplido su obligación», declaró Magyar. El dirigente húngaro comparó la situación de su país con la de España y calificó de «muy negativa» la decisión de Bruselas.

Babis fue más lejos y dirigió sus críticas directamente contra Sánchez, hasta rozar la teoría conspirativa. «¿Y qué pasó con nuestro colega Sánchez? ¿Este invitó a gente para sustituir a los españoles para ganar las elecciones?», se preguntó el primer ministro checo, que insistió: «Si Sánchez obtuvo 200 millones de euros por el hecho de no ser capaz de resolver la migración, esto es absurdo». El dirigente defendió que los cuatro países de Visegrado forman «la zona más segura de Europa», porque son ellos quienes «deciden» quién reside en su territorio.

La Comisión Europea comunicó el miércoles el desbloqueo de 114,7 millones de euros en fondos de emergencia para gestionar la situación en Ceuta, una cantidad que se suma al apoyo financiero y operativo que Bruselas viene facilitando desde el inicio de la crisis, y que los primeros ministros redondean al alza hasta los 200 millones al englobar el conjunto de ese respaldo.

El paralelismo que traza Magyar remite a una sanción impuesta a Hungría durante el mandato de Viktor Orbán. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenó a finales de 2025 a Budapest a una multa de un millón de euros diarios por su negativa a aplicar las normas comunitarias de asilo, cuando el país estaba gobernado por el líder nacionalista, al que Magyar relevó tras ganar las elecciones de abril de 2026. El actual primer ministro húngaro, pese a su perfil más proeuropeo, mantiene así en materia migratoria una línea dura próxima a la del bloque de Visegrado.

Magyar reivindicó, además, que la postura defendida durante años por los países de Visegrado se ha convertido en mayoritaria dentro de la Unión. «No son diez, sino entre 19 y 20 Estados miembros los que dicen lo mismo, que tenemos que dar un paso al frente y apoyar la protección de las fronteras», afirmó. Babis abundó en esa idea al recordar que llevan una década advirtiendo a Bruselas sobre cómo abordar la inmigración irregular, y lamentó que muchos socios «sigan sin escuchar» pese a que algunos, dijo, han empezado a cambiar de opinión.

Los reproches de Budapest y Praga, dos capitales tradicionalmente enfrentadas a Bruselas en materia migratoria, se suman a las tensiones ya abiertas con Italia, que mantiene controles a los viajeros procedentes de España, y sitúan la política migratoria española en el centro de la disputa europea sobre el reparto de responsabilidades y el control de las fronteras exteriores de la Unión.

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LECTOR AL HABLA