La reforma integral del estadio Heliodoro Rodríguez López sigue siendo, en abril de 2026, una promesa sin plano. El plan director que debía desbloquear las obras ha sido devuelto por «importantes carencias» y tendrá que reescribirse entero, según confirmó este mes el Cabildo de Tenerife. Mientras tanto, la institución insular sostiene que los primeros trabajos se centrarán en vestuarios y banquillos; el horizonte de una reforma real, lejos, en 2027.
Hay promesas que envejecen mal, y la reforma del Heliodoro Rodríguez López ya no es una promesa: es un retraso contado en cabildos. El Cabildo de Tenerife adjudicó a la empresa pública Gestur la redacción del plan director del estadio, documento que debía servir como base técnica para sacar a licitación las obras. Ese plan ha sido devuelto por «importantes carencias» y tiene que reformularse desde la base.
La consecuencia es sencilla: hasta que el nuevo plan director no esté aprobado, el Cabildo no puede licitar la reforma integral. Por tanto, no hay proyecto ejecutivo, no hay calendario firme, no hay presupuesto cerrado y no hay constructora adjudicataria. Lo único que hay, en palabras del vicepresidente Lope Afonso, es un compromiso político de que el estadio «tendrá una nueva piel».
Conviene refrescar la cronología. La reforma integral se anunció formalmente en 2022. En enero de 2024 se abrió el proceso para redactar el plan director. El objetivo inicial era tenerlo listo para el centenario del estadio, que se celebró en julio de 2025. A abril de 2026, no hay plan director. Los nuevos asientos —una actuación aislada, no la reforma integral— están previstos, como pronto, para octubre. Y el propio Cabildo ya habla de 2027 como «año clave» para la transformación del campo.
El PSOE de Tenerife, a través de su secretaria general Tamara Raya, ha llevado al plano político la denuncia: sostiene que el Cabildo prometió una reforma integral y que, cuatro años después, «no tenemos ni tan siquiera el plan director». Desde CC, PP y Vox se ha defendido que el retraso responde a la complejidad técnica del documento y a la necesidad de encajar el proyecto con los usos del CD Tenerife.
Hay dos cuestiones que este periódico va a seguir vigilando. Primera: cuánto dinero público se ha pagado ya a Gestur por un documento que ha sido devuelto y que, por tanto, hay que rehacer. Segunda: qué coste total se proyecta para la reforma íntegra y con qué calendario real, no el electoral. Un estadio municipal no se repara a base de notas de prensa; se repara con plan, con pliego y con adjudicación. Cuatro años después, seguimos en la fase uno.
El centenario pasó. El plan director, no. Lo que quede en pie del Heliodoro antes de 2027 dependerá menos de los discursos y más de que alguien entregue, esta vez sí, un documento técnico que aguante una firma.







