El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, forzó este jueves la salida del general Randy George como jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, en plena guerra contra Irán y que ni los propios mandos del Ejército vieron venir.
El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, confirmó la decisión: «El general Randy A. George se jubilará de su cargo como el 41.º jefe del Estado Mayor del Ejército con efecto inmediato. El Departamento de Guerra agradece al general George sus décadas de servicio a nuestra nación». El comunicado no ofreció ninguna explicación sobre los motivos del cese.
George había sido nombrado para el cargo por Joe Biden y confirmado por el Senado en 2023 con un mandato previsto hasta 2027. A lo largo de una carrera militar de casi cuatro décadas, participó en misiones en Irak y Afganistán, y ocupó puestos clave como subjefe del Estado Mayor del Ejército y asesor militar del exsecretario de Defensa Lloyd Austin durante la administración Biden. Precisamente esa vinculación con Austin, considerado la cara de la política de defensa del gobierno demócrata, ha pesado negativamente en su relación con Hegseth.
Medios estadounidenses como CBS y CNN han informado que George ha tenido una relación conflictiva con el secretario Hegseth y otros altos mandos en medio del conflicto en Oriente Próximo, debido a discrepancias en la toma de decisiones. Un funcionario del Pentágono se limitó a decir que era «hora de un cambio de liderazgo en el Ejército».
El sustituto ya estaba preparado de antemano. El general Christopher LaNeve, que se desempeñaba como principal asesor militar de Hegseth cuando Trump lo nominó repentinamente para ser el vicejefe de Estado Mayor del Ejército en octubre pasado, asumirá como jefe interino. Se trata de un ascenso meteórico para un oficial que hace solo dos años era general de dos estrellas.
La destitución de George no es un caso aislado dentro del Pentágono. Hegseth también ha destituido al general del Ejército David Hodne y al general de división William Green, sin que se facilitara el motivo de sus ceses. Desde la llegada de Hegseth, más de una docena de altos cargos militares han sido destituidos como parte de una purga en el Pentágono, una rápida reorganización mediante el despido de generales y almirantes que son sustituidos por militares de su máxima confianza, mientras busca implementar la agenda de seguridad nacional del presidente Trump.
Hegseth ha insistido en que el presidente simplemente está eligiendo a los líderes que desea, pero los legisladores demócratas han expresado su preocupación por la posible politización de las tradicionalmente neutrales fuerzas armadas estadounidenses. La destitución de George se conoció el mismo día en que Trump prescindió de la fiscal general Pam Bondi, en una jornada de purgas en la que el gobierno remodeló en pocas horas tanto la cúpula judicial como la militar del país.







