Paseando con Guajara entre retamas, conversábamos sobre eso que llaman Guerra de Ormuz e intercambiábamos ideas dispares sobre la base de que aquí arriba con altura y menos oxígeno nos falta agilidad mental, claro está, una cosa es la rapidez de interpretación y otra, la lógica de la estrategia.
Nos llegaba por otros menceyatos que un tal Trump estaba pensando en si firmar un acuerdo que paralizaba los ataques a otro país durante 60 días pero que mantenía cerrado el canal por donde pasaban antiguamente más de 120 buques diarios y ahora, apenas 20 o menos.
Costaba interpretar cómo quien pide abrir el estrecho (USA) lo cierra, y quien amenaza con cerrarlo, lo quiere abrir (IRAN), pero claro, desde mi posición pienso que es la falta de oxígeno lo que me lleva a pensar que o no comprendo o los narradores de historias o medios de comunicación, según se llamen, cuentan información, pero no entienden las noticias.
Al final estamos ante una batalla de control económico sobre una materia prima en claro proceso de decrecimiento, reduciendo su capacidad de producción y refino de los enemigos en aras a alcanzar una posición internacional más fuerte ante las amenazas de potencias que ya ocupan el primer lugar en PIB o en claro ascenso.
Todo el mundo da por hecho que China es la primera potencia mundial y elude su enfrentamiento con USA mientras se estima que India lo será en 2050. Es decir, quizás USA no se defiende de China sino que trata de subsistir a la caída de un sistema basado en el petrodólar y deuda pero, si todos saben sus capacidades, destino y posición actual y en el futuro, ¿por qué se enfrentan en una zona que se sabe importante pero no esencial? Quizás porque a veces se gana no venciendo en la Guerra sino generando problemas económicos y sociales que lleven a un nuevo sistema.
La clave es que tanto las culturas de China e India interpretan su posición a largo plazo mientras que quizás USA ha comenzado a hacerlo en un mundo donde Europa, no sólo no lo hace sino que no sabe ni donde está, pues sus países bálticos y del norte se arman y los países del sur se debilitan sin control presupuestario y problemas de suministros de petróleo y derivados, lo cual refleja una Europa fragmentada, que aún vive de creerse a salvo de ataques y con suministros de combustibles de por vida.
Pero Guajara me comentaba que porqué vamos a preocuparnos si no escuchamos una alerta ni advertencia. Quizás porque vamos hacia un caos o situación límite donde el pueblo dormido asumirá las imposiciones, corruptelas y caída de su sistema ante el miedo a perder sus prebendas “sociales” que alguien paga para que otros sigan viviendo a cuerpo de rey.
Así que, dada mi experiencia en muchas crisis pues vivo en la oscuridad desde tiempos remotos, se lo expliqué a mi princesa con explicaciones sencilla. Lo primero que debes entender es que el petróleo con entrega inmediata está en 150 dólares, es decir, aquel barril que compras y físicamente existe para su entrega. Cuando los menceyes me vienen a hablar de precios del petróleo que han leído, según ellos, hablan del futuro, aquel con el que se especula y que ahora por ejemplo será el de junio o julio. Hablamos de un futuro barril que generalmente se compra y vende como futuro pero que no se busca su entrega física pues no me veo a algún mencey de la Orotava, llevándose a casa su barril salvo de vino tinto Es decir, cuando el precio del futuro de junio o julio ronda los 100 dólares es porque estiman que va a caer esos meses pero la cruda realidad es que el petróleo que se entrega y pide una persona o empresa determinada está a 150 dólares. Dicho desajuste o desequilibrio del 30% refleja que, por un lado el petróleo físico real y no especulativo tiene ese precio y el precio del futuro, especulativo que está en 100 dólares deberá equilibrarse con el mismo sea llegando a 150 dólares o a un punto intermedio, pero ese llamado GAP deberá en algún punto y alguien pagará ese 30% de diferencia y creo que sé quién lo hará.
¿Y por qué en las gasolineras la gasolina 95 por ejemplo está a 1,48-1,49 euros sin apenas cambios?
Porque los menceyes de esa gasolinera están sacando al mercado y poniendo a la venta sus reservas con la finalidad de mantener el precio aumentando la oferta ficticiamente. Es fácil, en España a los actuales gobernantes castellanos no les llega el 15% del petróleo que usualmente disponían y están tirando de reservas, que se están reduciendo y acabando y en breve habrá restricciones que nadie quiere anunciar pues eso genera problemas pero que habrán que realizar pues ahora mismo falta en el mundo el 30% del petróleo entre lo sucedido en Irán y la situación de los países árabes del golfo, siendo entorno a 15 millones de barriles diarios que, aún existiendo una finalización del conflicto, llevará no menos de 52 días reiniciar la cadena de suministro y reestructurar y perforar nuevamente una boca de salida de petróleo que al no producirse por parada de la cadena de suministro, se vuelve a solidificar en pierda, compactándose y obligándose a tener que realizar perforaciones que en ocasiones llevan años.
Todo ello nos lleva a una subida de precios, tipos y quizás restricciones aún no comunicadas a la población por lo que el endeudamiento con tipos variables y tensiones de liquidez por subidas de costes serán el pan de cada día así que, querida Guajara, ponte a trabajar en tus costes de tu cueva, fija tus tipos de interés sin correr riesgos y no te metas en aventuras empresariales porque, siendo optimista, lo mejor que vendrá será una crisis como 2008 y el emperador castellano Sánchez no querrá vivirla pues ni tiene recursos, ni capacidad de endeudamiento en caso de caerse el principal mercado económico, el turismo y recuerda, ese señor quiere ser recordado como el paguitas y no como el único que dejó caerse completamente las infraestructuras del Estado. Eso sí, no pienses que el nuevo emperador que llegue podrá cambiar lo que los imperios que mandan han decidido para el mundo.







