sábado, 26 septiembre,2026

Google lanzará el 1 de octubre un satélite de prueba para llevar sus centros de datos de IA al espacio

El prototipo del Proyecto Suncatcher probará por primera vez en órbita los chips de inteligencia artificial de la compañía, con la idea de alimentarlos con energía solar y aliviar la presión sobre los centros de datos en tierra

Google pondrá en órbita el 1 de octubre un satélite experimental con capacidad de cómputo suficiente para responder consultas sencillas de inteligencia artificial desde el espacio. El aparato forma parte del Proyecto Suncatcher, con el que la empresa aspira a situar centros de datos de IA en órbita y aprovechar la energía solar para alimentarlos, en un momento de creciente rechazo social a estas instalaciones en la Tierra.

El satélite, bautizado como MVP, viajará a bordo de la misión de lanzamiento compartido Transporter-18 de SpaceX. Será cargado en un cohete Falcon 9 en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, cerca de Santa Bárbara (California), y colocado en órbita baja. «El objetivo de esta misión es probar nuestro hardware en el espacio por primera vez, avanzando así hacia la meta final del proyecto: albergar algún día una arquitectura de aprendizaje automático en el espacio», explicó Google.

El prototipo no es un centro de datos completo, sino un precursor experimental del tamaño de un frigorífico. Incorpora cuatro chips especializados, las unidades de procesamiento tensorial (TPU) de Google, que en conjunto alcanzan la capacidad de un único servidor de un centro de datos tradicional. Sus paneles solares suministrarán a esos chips alrededor de un kilovatio de potencia, aproximadamente la energía que consume un secador de pelo.

La misión servirá para comprobar si los procesadores de Google resisten las condiciones del espacio. El satélite funcionará durante un año y medirá si el hardware soporta la radiación, los extremos térmicos y el estrés físico del despegue mientras opera en órbita baja, aprovechando la exposición casi continua al Sol para lograr un suministro eléctrico que no dependa de la red terrestre.

La idea de instalar centros de datos orbitales cuenta con el respaldo de varios líderes del sector, como Elon Musk, Jeff Bezos y Sam Altman. El interés responde al enorme consumo energético de la inteligencia artificial y a la dificultad de seguir levantando en tierra unas instalaciones cada vez más contestadas por su gasto de agua, suelo y electricidad.

El proyecto afronta, sin embargo, obstáculos de peso. Los expertos señalan la dificultad de resistir la radiación espacial, el elevado coste de poner en órbita equipos mucho más pesados que un satélite de comunicaciones y, sobre todo, el cuello de botella de la transmisión de datos, ya que entrenar un modelo exige mover volúmenes masivos de información entre nodos, algo complejo por radiofrecuencia con ventanas de contacto limitadas. Una prueba de resistencia en órbita, advierten, no valida por sí sola la viabilidad económica del negocio.

Julio Álvarez
Julio Álvarez
Explorador de mundos virtuales y analista de tendencias. De los eSports a la gran pantalla, cubro todo lo que le interesa al mundo joven. Vivo entre píxeles, dispositivos de vanguardia y las historias que definen nuestra cultura digital.
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

LECTOR AL HABLA