Google ha retirado de Google Play las aplicaciones del grupo ruso VK, entre ellas la red social homónima, Odnoklassniki, el servicio de mensajería MAX, VK Música, VK Vídeo y una docena más de servicios del mismo holding. La medida llega tres días después de que la Unión Europea incluyera a VK y a la entidad jurídica detrás de MAX, la denominada Comunicación Plataforma, en su último paquete de sanciones, aprobado el 13 de julio por sus vínculos con el Kremlin.
Google no ha hecho ningún comentario oficial sobre la decisión, pero sus filiales europeas están obligadas a cumplir las sanciones comunitarias. La retirada sigue los pasos de Apple, que ya borró en junio las aplicaciones de VK de su App Store por idénticos motivos.
El Consejo de la UE explicó en el comunicado oficial que acompañó a las sanciones que la aplicación MAX está bajo el control del FSB, el servicio federal de seguridad ruso, y que incorpora amplias funciones de vigilancia que han sido utilizadas para represalias contra usuarios que criticaban la guerra. MAX se instala de serie en todos los dispositivos móviles nuevos que se venden en Rusia y fue impuesta de forma progresiva en escuelas, universidades y en los servicios digitales del Estado ruso. La sanción europea también apunta a tres empresas rusas dedicadas al desarrollo, fabricación y venta de equipos para bloquear internet y ejercer vigilancia digital.
La empresa VK confirmó la desaparición de sus aplicaciones de la tienda, aunque aclaró que los usuarios que ya las tengan instaladas podrán seguir utilizándolas con normalidad y que permanecen disponibles en la tienda rusa alternativa RuStore. Lo que sí cambia es que los nuevos usuarios no podrán descargarlas y que tampoco llegarán actualizaciones futuras a través de Google Play.
La medida fue reclamada desde hace tiempo por representantes de la oposición rusa, que han calificado el ecosistema digital controlado por el Kremlin de «Gulag digital». Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, Rusia ha bloqueado el acceso a Instagram, Facebook y WhatsApp, lo que ha obligado a millones de ciudadanos a utilizar redes privadas virtuales para sortear la censura.






