En pocas semanas han aparecido dos iniciativas europeas que apuntan al mismo objetivo: ofrecer una alternativa real a Microsoft 365 y Google Workspace sin que los datos de empresas, administraciones y ciudadanos tengan que salir del continente. Una es Euro-Office, presentada el 27 de marzo de 2026 por un consorcio liderado por las alemanas IONOS y Nextcloud. La otra es Office.eu, lanzada oficialmente el 4 de marzo desde La Haya. Proyectos distintos, pero con la misma lógica de fondo: recuperar el control sobre la información en un momento en que la dependencia tecnológica de Europa respecto a Estados Unidos ha pasado a ser un asunto de debate político y estratégico.
Euro-Office surge como un fork, es decir, una bifurcación del código, de ONLYOFFICE, un editor colaborativo que hasta ahora era la referencia en el mundo del software libre europeo pero cuyos orígenes están en Rusia. Tras la invasión de Ucrania en 2022, varios gobiernos europeos empezaron a ver con recelo esa dependencia. Los promotores del nuevo proyecto también denunciaron problemas de gobernanza en el proyecto original: solicitudes de mejora ignoradas durante meses, instrucciones de compilación desactualizadas, código parcialmente opaco y componentes que hacían imposible una auditoría completa. La coalición impulsora, que reúne además a XWiki, OpenProject, Proton, Soverin, Abilian, BTactic y EuroStack, decidió arrancar un desarrollo propio. El resultado es una aplicación web que permite editar documentos, hojas de cálculo y presentaciones en formatos compatibles con Microsoft Office, diseñada para instalarse en servidores propios dentro de la Unión Europea. Actualmente está disponible en versión preliminar en GitHub, con la versión estable prevista para el verano.
Sin embargo, la irrupción no ha sido limpia. La empresa detrás de ONLYOFFICE ha reaccionado acusando al nuevo proyecto de incumplir los términos de su licencia AGPLv3, concretamente en lo relativo a la atribución de marca. Euro-Office replica que esas condiciones adicionales contradicen el propio espíritu de las licencias abiertas. El litigio está en marcha y todavía sin resolución.
Office.eu, por su parte, tiene un perfil diferente. Fundada en 2024 con sede en La Haya y dirigida por el empresario holandés Maarten Roelfs, ha presentado una suite completa que va más allá de los editores de documentos e incluye correo electrónico, calendario, almacenamiento y videollamadas, todo funcionando sobre infraestructura y centros de datos exclusivamente europeos. El código es abierto y auditable, el cumplimiento con el Reglamento General de Protección de Datos está incorporado desde el diseño, y la plataforma ofrece integración opcional con herramientas de inteligencia artificial que pueden ejecutarse localmente sin que los datos abandonen el entorno del cliente. La demanda ha superado las expectativas: cerca de 15.000 organizaciones y usuarios figuran ya en lista de espera para acceder a ella.
Ambos proyectos se enmarcan en una tendencia más amplia conocida como EuroStack, que busca construir una infraestructura digital soberana en Europa desde la base. En enero de 2026, Amazon Web Services inauguró su nube soberana europea en Alemania, lo que los analistas interpretan como una señal de que la soberanía digital ha dejado de ser una aspiración política para convertirse en una exigencia real del mercado. El sector público y las empresas con operaciones sensibles son los destinatarios naturales de estas alternativas, que compiten no solo en precio y funcionalidades sino también en el argumento de que los datos europeos deben quedar bajo jurisdicción y leyes europeas, sin depender de lo que decida Washington ni de lo que permitan las normativas de acceso estadounidenses.







