La fulminante operación militar de Estados Unidos en Venezuela y la posterior captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores han provocado un terremoto político en España. El Gobierno y las principales fuerzas parlamentarias han reaccionado de forma inmediata, exhibiendo una profunda fractura en la valoración de la intervención liderada por Donald Trump. Mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez trata de mantener una posición de equilibrio diplomático, los socios de coalición y la oposición han fijado posturas diametralmente opuestas sobre la legalidad y oportunidad del ataque.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hecho un llamamiento urgente a la desescalada y a la moderación de todas las partes tras los bombardeos en Caracas. A través de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ejecutivo ha instado a respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas. España se ha ofrecido oficialmente a mediar en la búsqueda de una solución pacífica y negociada a la crisis, subrayando que su prioridad absoluta en estos momentos es la seguridad de la colonia española residente en Venezuela.
En el ala izquierda del arco parlamentario, las críticas a la acción estadounidense han sido tajantes. Sumar ha condenado la agresión unilateral de Washington, mientras que la ministra de Sanidad, Mónica García, ha calificado los ataques de injustificables. Por su parte, Podemos ha ido más allá: Ione Belarra e Irene Montero han exigido al Gobierno la ruptura inmediata de relaciones con la Administración Trump y la salida de España de la OTAN, denunciando lo que consideran un acto de terrorismo de Estado por petróleo. Desde ERC, Gabriel Rufián ha pedido a Sánchez que no haga el ridículo y condene formalmente a Estados Unidos, señalando a Trump como el principal peligro para el mundo.
En el bloque de la derecha, la percepción del suceso es de victoria para la democracia. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha afirmado que hoy es un mal día para Maduro y sus aliados, señalando indirectamente al Gobierno de Sánchez por su política previa con el chavismo. Feijóo ha reivindicado una transición democrática inmediata bajo el liderazgo de Edmundo González Urrutia.
Santiago Abascal, presidente de Vox, ha sido el más beligerante al celebrar que hoy el mundo es un poco más libre. Abascal ha reclamado la rendición inmediata del resto del régimen narcoterrorista para evitar más sufrimiento al pueblo venezolano y ha aprovechado para atacar al jefe del Ejecutivo español, afirmando que la caída de Maduro supone un golpe demoledor para la supuesta mafia sanchista.







