viernes, 4 septiembre,2026

¿Es el socialismo real la verdadera solución para una ideal vida política?

Hubo un tiempo en que alguien habló del shock del socialismo real, un tiempo no muy lejano. La expresión tenia algo de alarma y algo e advertencia y mostraba como un ideal nacido para liberar al ser humano podía convertirse, en su aplicación histórica, en una estructura rígida, autoritaria y finalmente incapaz de sostener la promesa de justicia que proclamaba. Eran Maritain y Mounier y hablaban de Stalin.

La experiencia muestra que no puede existir un socialismo autentico sin democracia, que un socialismo que reprime libertades y concentra su poder es, en realidad, la negación de aquello que dice defender; que un socialismo sin fundamento ético termina reproduciendo los mismos errores de la sociedad capitalista utilizando a la persona como instrumento y olvidando su dignidad. La distorsión del principio del socialismo, ese movimiento nacido para la participación del proletario para fomentar justicia, aparece cuando el partido único establece, de hecho, una verdadera dominación sobre ese mismo proletariado, y más cuando esa dominación se convierte en la del secretario del partido. Lo inquietante es que, durante el periodo de Stalin, las jerarquías y los burócratas seguían convencidos de que eso era socialismo. ¿Os suena de algo ese ambiente?

La historia mostró además que, en nombre del proletariado, se instauró una dictadura sobre el proletariado, y en su versión más extrema la dictadura del secretario del partido. ¿Os suena de algo también eso? El socialismo real entró en crisis y termino desmoronándose porque perdió progresivamente su base popular y proletaria por no haber comprendido la importancia de valores como la libertad de conciencia, de expresión y de crítica. Esa falta de coherencia ética, sumada al malestar económico, alimentó un creciente resentimiento social. ¿Pero que el socialismo real haya caído significa acaso que es irrealizable la idea, la aspiración a un socialismo verdadero? ¿Es una trampa ideológica el socialismo? Seamos filósofos y recuperamos Maritain y Mounier de antes, preguntadnos si podemos renunciar a la idea del socialismo volvemos a la reflexión de Jacques Maritain y Emmanuel Mounier, una reflexión que adquiere una actualidad inesperada.  Maritain nacido en Paris en 1882, profesor en el Institut Catholique, elaboró una filosofía política centrada en la persona como fundamento de toda comunidad.  Persona deriva del griego prosopon: aquello que está adelante y dentro el núcleo irrepetible del ser humano, su conciencia, su responsabilidad, su interioridad. Sin ese reconocimiento, cualquier sistema degenera en un aparato. El socialismo no debes olvidar las personas, y lo hizo. ¿Pero qué pasaría si no lo olvidara? ¿Puede no olvidarlo?

Mounier, nacido en Grenoble en 1905 y fundador de la revista Esprit, llevó esa intuición al terreno político. Su personalismo comunitario defendía que la libertad no es un privilegio otorgado por el Estado, sino una tarea interior que cada individuo debe cultivar. ¿Puede el socialismo olvidar el Estatalismo? La comunidad no es ni masa ni uniformidad, es el espacio donde las personas se encuentran sin perder su rostro. Por eso desconfiaba de los sistemas que prometen justicia sacrificando libertad. ¿Sabía perfectamente que la justicia sin libertad se convierte en tutela y la tutela en dominación y así otra vez puede el socialismo olvidar el Estatalismo asistencial? Así ahora se entiende mejor el fracaso del socialismo real. En ese modelo, la persona deja de ser prosopon, aquel núcleo de conciencia y responsabilidad para convertirse en usuario, como advertía Ortega y Gasset en la sociedad del hombre masa. No existe la persona que sube al tren, en la sociedad del hombre masa existe el usuario del tren. El individuo ya no es persona se disuelve en una categoría funcional. No es alguien es un destinatario de políticas. El socialismo real operó exactamente así: despersonalizó al ciudadano para convertirlo en pieza de un engranaje que decía actúa en su nombre. Somos destinatario de la política del socialismo inevitablemente dentro el engranaje del sanchismo. ¿Hay posibilidad que la salvación proceda del mismo socialismo? Entre socialismo utópico y socialismo real la tercera vía propuesta de Maritain y Mounier exigía una revolución moral: revisar actitudes, abandonar el individualismo competitivo, pero cuidando el concepto de persona, recuperar la responsabilidad personal como fundamento de la libertad y desde el punto de vista de la revolución económica, corregir la avidez del beneficio y la acumulación indiscriminada, sin negar la iniciativa privada cuando sirve al bien común. Pero sin la libertad de la persona, sin ese prosopon, que resiste a la masificación, la tercera vía se vuelve impensable. Y aquí falla el socialismo: no se ocupa de la libertad personal, la sacrifica en nombre de una igualdad abstracta. La sacrifica para una identidad colectiva del partido estado y del Estado secretario.

Hoy, cuando ciertos discursos vuelven a invocar un socialismo que promete protección igualdad y cohesión, conviene recordad que la historia ya mostró los daños de confundir justicia con control, igualdad con uniformidad y comunidad con obediencia. No hace falta nombrar a nadie, basta observar cómo, en alguno proyectos políticos contemporáneos, la retórica social se combina con una creciente concentración de poder, una erosión del pluralismo y una tendencia a identificar la crítica con deslealtad. Quizá las preguntas decisivas hoy sean estas: ¿queremos un socialismo que repita viejas estructura o uno que recupere la dignidad de la persona como fundamento de toda justicia? ¿Necesitamos de verdad del socialismo? ¿Es el socialismo una idea brillante para vivir en democracia? ¿Pueden Maritain y Mounier haber dato con la clave para realizar la tercera vía y nuestro apego al poder político lo estropea siempre todo? O el socialismo es así, inevitablemente así y deberíamos aceptar sus límites y el hecho de que nunca debe convertirse en Estado- secretario. ¿Pero puede evitarlo? Yo creo que su estructura filosófica interna no puede evitar esa deriva. El Estado-Secretario de hecho, ni siquiera hoy, tiene resistencia.

Giovanna Lenti
Giovanna Lenti
Se graduó en filosofía en la Universidad de Estudios de Siena con una tesis sobre "Carl Schmitt, la guerra, el enemigo, el derecho internacional", nombrada doctora en historia de la filosofía política tiene artículos publicados en la revista italiana de psicología e historia militar sobre el dualismo amigo/enemigo y la guerra justa. Desde 2015 colabora con la Fundación de Historia de la Ciencia de La Orotava en Tenerife, publicando para la fundación ensayos sobre Aristóteles, Carl Schmitt, Pablo de Tarso, Ortega y Gasset y Cristóbal Colón. En lengua italiana ha publicado para Aracne "Pablo de Tarso: el origen político del cristianismo" y varios artículos para OIKOS sobre el nacionalismo catalán y los vientos patrióticos europeos. desde el 2020 colaboradora del periódico italiano Leggo Tenerife, desde 2021 es colaboradora fija y comentarista del programa radiofónico de actualidad política "La tertulia de los miércoles" en Tenerife; ha publicado en el 2023 para La Bussola, Destino político in Machiavelli e Ortega y Gasset.
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