Yábloko, el único partido político ruso que se opone abiertamente a la guerra en Ucrania, denunció haber recibido amenazas de muerte para forzar a varios de sus candidatos a retirar sus candidaturas a las elecciones legislativas del próximo 20 de septiembre. Los afectados son los dos miembros de la formación liberal que aspiran a entrar en la asamblea regional del enclave báltico de Kaliningrado, Román Morózov y Dmitri Mamáev, según informó el partido en su canal de Telegram.
«Si ustedes están a favor de la vida, entonces, defiendan la vida de su gente. Retiren a R y D. ¿Para qué sacrificios innecesarios? Un benefactor», reza el mensaje amenazante difundido por la formación. Morózov y Mamáev concurren por circunscripciones individuales después de que la Justicia de Kaliningrado anulase el registro de las listas del partido en la región.
El presidente de Yábloko, Nikolái Ribakov, se dirigió al Ministerio del Interior para pedir que abra una investigación y «tome medidas para garantizar la seguridad de los candidatos». La formación ha denunciado en las últimas semanas toda clase de presiones desde que el Tribunal Supremo ruso excluyera hace un mes al partido de las elecciones a la Duma, la Cámara de Diputados federal, por la vía de las listas de partido, con el argumento añadido de haber recibido supuesta «financiación extranjera».
Alrededor de una veintena de candidatos que competían por circunscripciones han tenido que abandonar la carrera electoral tras ser acusados de extremismo, desprestigio de las Fuerzas Armadas u otras infracciones que el partido considera políticamente motivadas. Pese a esa presión, Yábloko mantiene su campaña a favor del cese de las hostilidades y del inicio de negociaciones para poner fin a la guerra, con el lema «Por la paz y libertad», en contraste con el «Todo por la Victoria» del partido del Kremlin, Rusia Unida.
La exclusión de Yábloko no responde a su tamaño electoral, que es reducido, ya que su respaldo ronda apenas el 1,3% de los votos, sino a lo que representa. Se trata de la única formación legal que sitúa el alto el fuego y la negociación con Ucrania en el núcleo de su discurso, en un país donde el Kremlin controla férreamente el espacio político. Algunos analistas apuntan que la Oficina de la Presidencia rusa permitió primero su registro para exhibir pluralismo y dio marcha atrás al detectar en sus sondeos privados que el partido podría captar un voto de descontento mucho mayor del esperado.
El episodio ilustra el estrechamiento del margen para la disidencia en la Rusia de 2026. Según el Centro Levada, un 59% de los rusos aboga por iniciar negociaciones de paz, un sentimiento que Yábloko trata de transformar en apoyo electoral, mientras el presidente Vladímir Putin mantiene la ofensiva. Eliminar esa opción de las papeletas federales, recortar sus candidaturas regionales y presionar a quienes siguen en la contienda dificulta calibrar cuántos ciudadanos rusos estarían dispuestos a convertir en voto su deseo de acabar con la guerra, lo que explica por qué una formación tan pequeña resulta, para el Kremlin, más incómoda de lo que sugieren sus cifras.






