miércoles, 26 agosto,2026

El líder kurdo Mazlum Abdi da por disuelta su autonomía e integra sus fuerzas en el Estado sirio

El comandante de las Fuerzas de Siria Democrática declara "completada" la incorporación de las instituciones kurdas a Damasco, poniendo fin a más de una década de autogobierno en el noreste del país

El comandante de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), la alianza armada liderada por kurdos, Mazlum Abdi, ha dado por completada la integración de su estructura en las instituciones del Estado sirio, en un anuncio que certifica el desmantelamiento de la autonomía kurda construida durante más de una década en el norte y el noreste del país. «La fase de integración de las instituciones militares, de seguridad y administrativas en las instituciones estatales nacionales está completa y finalizada», declaró Abdi el pasado 20 de agosto en un acto celebrado en la ciudad de Qamishli, en el noreste sirio.

El anuncio pone fin de facto al sueño de la autonomía kurda en Siria. Las instituciones civiles y militares que los kurdos y sus socios levantaron en la región desde 2013 quedan absorbidas por el Estado, en lo que Abdi presentó como el comienzo de una «nueva fase». El propio dirigente dejó claro, no obstante, que el proceso no cierra la cuestión kurda: aseguró que la lucha continuará ahora por la vía política, con el objetivo de que los derechos de la población kurda queden reconocidos en la futura Constitución siria, que deberá redactarse durante el periodo de transición.

El marco general se selló en marzo de 2025, en una reunión en Damasco entre Abdi y el presidente interino, Ahmed al Sharaa, antiguo líder yihadista que encabezó la ofensiva que derrocó a Bashar al Asad en diciembre de 2024. Aquel primer pacto, sin embargo, no llegó a cristalizar por desacuerdos, y hubo que esperar a un nuevo acuerdo en enero de 2026 para desbloquear la incorporación, que ponía fin a la administración autónoma establecida por los kurdos en 2013 tras las revueltas de la primavera árabe. El acuerdo contempla la entrada de cuadros kurdos en la estructura estatal, con nombramientos como el de un gobernador kurdo para Hasaka y un alto mando militar como viceministro de Defensa regional.

El cambio tiene una enorme trascendencia geopolítica. Las FSD fueron durante años el principal socio de Estados Unidos sobre el terreno en la lucha contra el Estado Islámico, y llegaron a controlar amplias zonas del noreste rico en petróleo. Su disolución como fuerza autónoma reconfigura por completo el mapa de poder en Siria y responde también a la presión de Turquía, que considera a las milicias kurdas una extensión del PKK y venía exigiendo su desarme. Como parte del proceso, según reconoció el propio Abdi, miles de combatientes kurdos llegados de Irán, Irak y Turquía para apoyar a las FSD han comenzado a retirarse del país.

El nuevo Gobierno de Al Sharaa trata de proyectar una imagen de unidad y estabilidad bajo el lema de que «Siria no estará dividida y no habrá entidades federales», mientras afronta las heridas abiertas del conflicto, la presión de actores regionales como Turquía e Israel, y el reto de encajar a las distintas comunidades del país en un nuevo marco constitucional. La integración de los kurdos, la principal fuerza que resistía a la centralización, supone un paso decisivo en esa dirección, aunque deja pendiente la gran incógnita de si sus derechos quedarán finalmente garantizados o si la unificación se traducirá, como temen algunos sectores kurdos, en la pérdida de las conquistas logradas durante la última década.

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LECTOR AL HABLA