El Parlamento venezolano controlado por el chavismo y un grupo de exlegisladores de la Asamblea Nacional elegida en 2015, de mayoría opositora, anunciaron este martes que iniciarán el próximo 1 de agosto una hoja de trabajo conjunta orientada a la reinstitucionalización democrática del país. Es el primer acercamiento formal entre ambas estructuras desde que se abrió la fractura institucional hace más de una década.
El anuncio lo realizó el presidente del Parlamento chavista, Jorge Rodríguez, mediante un comunicado en el que informó que ambas partes acordaron crear un espacio de trabajo «a los efectos del fortalecimiento de la democracia». Por la parte opositora, la delegación es encabezada por Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 y designada por Washington como interlocutora para este proceso. El acuerdo llega impulsado por Estados Unidos dentro del plan de tres fases, de estabilización, recuperación y transición, que la Administración Trump diseñó para Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero de este año.
El proceso había comenzado el 18 de junio, cuando Rodríguez y Figuera mantuvieron una primera reunión, pero quedó paralizado por los terremotos del 24 de junio, que dejaron más de 4.500 muertos. La fecha del 1 de agosto retoma esa hoja de ruta. La agenda contempla objetivos como la renovación del Consejo Nacional Electoral, la liberación de presos políticos, el retorno seguro de los exiliados y el restablecimiento de mecanismos electorales creíbles. Sin embargo, el propio Rodríguez había declarado el sábado pasado que en este momento no era «una prioridad» ocuparse de los procesos políticos, lo que genera dudas sobre el ritmo real del proceso.
María Corina Machado, considerada la principal figura de la oposición venezolana, ha quedado fuera de esta negociación, una exclusión que parte de la propia designación estadounidense de Figuera como interlocutora. Las conversaciones se prolongarán en Caracas en las próximas semanas con el objetivo de sentar las bases de la transición. La comunidad internacional observa el proceso con cautela, habida cuenta de que anteriores mesas de diálogo entre el chavismo y sectores de la oposición no produjeron resultados concretos.






