El Banco Central Europeo ha puesto fin este jueves a casi tres años de estabilidad monetaria al aprobar una subida de 25 puntos básicos en sus tipos de interés oficiales, elevando el tipo director hasta el 2,25%. Se trata del primer incremento desde septiembre de 2023. Los cambios entrarán en vigor a partir del 17 de junio de 2026.
La causa es el conflicto en Oriente Próximo. La escalada de los precios energéticos y las nuevas presiones inflacionistas desatadas por el conflicto han llevado al BCE a endurecer su política monetaria. La institución advierte que la guerra ha empeorado las previsiones de crecimiento e inflación para la eurozona, con una inflación media estimada del 3% en 2026. En mayo, los precios ya subían al 3,2% en la zona euro, el ritmo más alto en casi tres años.
El cuadro de fondo es delicado. La economía de la eurozona muestra señales de estanflación, con contracción del PIB y aumento de la inflación debido al encarecimiento energético. El BCE considera esta subida como una medida preventiva y no el inicio de un nuevo ciclo de alzas como el vivido tras la guerra de Ucrania.
Para los ciudadanos, el efecto más inmediato llegará a través del euríbor y de las hipotecas variables, que ya venían encareciéndose en los meses previos. El BCE realizará un atento seguimiento de la situación y adoptará sus decisiones reunión a reunión, sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.






