El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció este viernes por sorpresa un amplio paquete de reformas económicas de carácter liberalizador y descentralizador, argumentando que «son tiempos en que hay que cambiar». Afirmó en declaraciones a medios cubanos difundidas por la televisión estatal que estos cambios deben responder a «las exigencias de los tiempos actuales».
Entre las medidas anunciadas está la entrada de «nuevos actores» en el sector turístico, una de las antiguas locomotoras económicas del país, con el objetivo de «explotar» el parque hotelero de la isla tras la reciente retirada total o parcial de las principales empresas extranjeras que buscan evitar las sanciones de Estados Unidos.
Díaz-Canel también habló de reformar el negocio inmobiliario, con cambios en la gestión orientados a «nuevas modalidades» y «nuevos actores», sin ofrecer mayores detalles. El Estado cubano posee grandes empresas dedicadas al alquiler de inmuebles. Adicionalmente, planteó aumentar la «autonomía» de las empresas estatales en salarios, reinversión de utilidades, importaciones y exportaciones, asociaciones con otros actores económicos y acceso al mercado cambiario. La liberalización alcanzará también al sector agrícola, permitiendo a los productores acceso directo a insumos, cuentas «reales» respaldadas en efectivo y trámites burocráticos más ágiles.
El gobernante presentó las líneas maestras de un programa que, según afirmó, pretende «superar las dificultades del momento actual» en medio de una crisis sin precedentes marcada por el colapso productivo, los apagones y la escasez de divisas. El 5 de junio venció además el plazo fijado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros para que empresas e instituciones financieras extranjeras cerraran operaciones con GAESA, el conglomerado militar que controla la economía cubana, bajo amenaza de sanciones secundarias.
Sobre el sector privado, Díaz-Canel anunció que se van a abrir más sectores de la economía a los actores no estatales. Se refirió además a la reforma del aparato del Estado, concretada en un proyecto de ley que prevé reducir de 27 a 20 los ministerios con el objetivo de lograr una estructura más ágil y con menos burocracia. Subrayó asimismo que el Gobierno quiere incentivar la inversión extranjera directa, destacando el papel que pueden jugar los cubanos residentes en el exterior, que contarán con las mismas condiciones que sus connacionales en la isla






