Abelardo de la Espriella, el abogado de 47 años conocido como «El Tigre», ganó el pasado domingo 21 de junio la segunda vuelta de las presidenciales colombianas y ya prepara su llegada al poder con el mismo programa de mano dura que le llevó a la victoria. De la Espriella obtuvo cerca de 12,9 millones de votos frente a los 12,7 millones de su rival, el izquierdista Iván Cepeda, en los comicios más ajustados de la historia reciente del país.
La promesa que mejor resume su programa es la misma que lanzó en febrero durante la campaña: en sus primeros 90 días en el cargo, implementar una ofensiva aérea respaldada por Estados Unidos e Israel para doblegar a los carteles de la cocaína, con bombardeos a campamentos narcoterroristas y fumigación de cultivos ilícitos. Su plan no descarta el uso de aviones de guerra estadounidenses y lo sustenta en lo que llama una alianza estratégica imprescindible con Washington y Tel Aviv.
El plan de choque, según sus propias palabras, consiste en dotar a la fuerza pública de armas de primera generación, inteligencia artificial, drones y presupuesto suficiente para ampliar el pie de fuerza. Ha bautizado esta iniciativa como «Plan Colombia II», en referencia a la cooperación militar de Washington con Bogotá de principios de siglo.
Sus propuestas incluyen además construir diez megacárceles inspiradas en el modelo de Nayib Bukele en El Salvador, flexibilizar el porte de armas para civiles y revisar la permanencia del país en organismos como Naciones Unidas o la OEA, a los que considera un directorio político de la izquierda.
El secretario de Estado Marco Rubio felicitó a De la Espriella y la Administración Trump expresó su disposición a trabajar en cooperación en materia de seguridad regional y en el freno a la inmigración ilegal. El propio presidente electo afirmó haber hablado con Donald Trump poco después de conocerse los resultados, y que el mandatario estadounidense reconoció su victoria.
Sus adversarios ven tintes autoritarios en su discurso, y expertos advierten de una posible escalada de la violencia derivada de la estrategia militar que plantea. Sus críticos también le exigen que explique el origen de su fortuna, antes de ser político llevaba una vida lujosa en Italia, cantaba ópera y gestionaba negocios en distintos sectores. De la Espriella tomará posesión el próximo 7 de agosto en sustitución de Gustavo Petro






