Pedro Sánchez compareció ante las cámaras para anunciar los cambios que deja la marcha de María Jesús Montero. Sin preguntas. Una declaración institucional breve, calculada, que no dio lugar a debate. El presidente lo había comunicado al Rey antes de salir a los micrófonos.
La remodelación se reduce a dos movimientos: el ascenso del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, a la vicepresidencia primera, y el nombramiento de Arcadi España, hasta ahora secretario de Estado de Política Territorial, como nuevo titular de Hacienda.
La causa del cambio es conocida. La salida de Montero del Ejecutivo obedece a su candidatura para encabezar la lista del PSOE en las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. Con ella se va la figura que más peso político acumulaba dentro del Consejo de Ministros: número dos orgánica del partido, vicepresidenta primera y titular de Hacienda desde el primer mandato de Sánchez. Esta vez no ha cedido a la tentación de crear una macrocartera que agrupase Economía y Hacienda bajo un mismo mando. Las dos carteras siguen separadas.
Carlos Cuerpo se convierte así en el número dos del Ejecutivo. Es el primer vicepresidente socialista de los diferentes gobiernos de Sánchez, que hasta ahora siempre había elegido a mujeres para ese rango, a excepción de Pablo Iglesias por Unidas Podemos. Su ascenso era previsible para quienes siguen de cerca la política económica del Gobierno. En Bruselas es conocido de sobra porque, mientras estuvo al frente de la Secretaría General del Tesoro, preparaba el terreno como «sherpa» para la entonces ministra Nadia Calviño en las cumbres europeas. Sánchez lo describió como uno de los economistas más brillantes del país y aseguró que será un fantástico vicepresidente.
El nombramiento que sí ha sorprendido es el de Arcadi España. Su designación como máximo responsable de la política fiscal del Gobierno tomó por sorpresa a buena parte de las filas socialistas, puesto que no figuraba en ninguna de las quinielas de las últimas semanas. Nacido en Carcaixent en 1974, es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat de València y cuenta con un máster en Dirección y Gestión Pública para Analistas Financieros Internacionales.
Su carrera está ligada al socialismo valenciano y, en particular, a la etapa de Ximo Puig al frente de la Generalitat. Fue jefe de gabinete del president, conseller de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad, y ascendió en 2022 a la Conselleria de Hacienda y Modelo Económico. En el Gobierno central llevaba desde 2023 como secretario de Estado de Política Territorial, en el ministerio de Ángel Víctor Torres.
Su nombramiento se interpreta también como un guiño a la federación socialista valenciana, una de las que Ferraz y Moncloa tienen marcada en rojo para disputar el poder en las autonómicas del año que viene, tras una legislatura marcada por el popular Carlos Mazón.
La agenda que hereda no es sencilla. Tendrá que presentar y tratar de atar los primeros Presupuestos de la legislatura, adaptar las cuentas públicas a los efectos económicos de la guerra en Irán, gestionar la condonación de la deuda autonómica comprometida con ERC para la investidura de 2023, y afrontar la reforma del sistema de financiación autonómica, que el equipo de Montero ya tenía diseñado pero que aún no ha pasado por el Consejo de Ministros.
El siguiente paso es que ambos prometan sus cargos ante el Rey en el Palacio de la Zarzuela, un trámite previsto para este viernes. A continuación se producirá el traspaso de carteras y el martes Sánchez presidirá por primera vez el Consejo de Ministros con la nueva composición.







