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miércoles, 1 abril,2026

Corina Machado se reúne con Marco Rubio en Washington

La secuencia de este martes en Washington dice mucho sobre el momento que vive Venezuela. Un día después de que Estados Unidos reabriera oficialmente su embajada en Caracas, cerrada desde 2019, María Corina Machado entró al Departamento de Estado para reunirse con Marco Rubio. La cita fue confirmada en la agenda pública del Gobierno estadounidense y se celebró a puerta cerrada, sin acceso a la prensa.

Es el segundo encuentro entre ambos. El primero tuvo lugar el 28 de enero, apenas semanas después de que fuerzas militares estadounidenses detuvieran a Nicolás Maduro el 3 de enero en Caracas. Desde entonces, la administración Trump ha ido ordenando los pasos del proceso venezolano a su propio ritmo, con decisiones que no siempre han coincidido con las expectativas de la oposición.

El cuadro geopolítico en el que se inserta este encuentro es complicado para Machado. Trump reconoció como presidenta interina a Delcy Rodríguez, no a la líder opositora. La justificación oficial fue evitar más violencia en el país, pero el efecto ha sido que Washington maneja su relación con Venezuela a través de un gobierno que durante años fue parte del aparato chavista. La reapertura de la embajada y el restablecimiento de relaciones diplomáticas formales entre Washington y Caracas, anunciado a principios de marzo, reflejan ese pragmatismo.

Machado lleva meses fuera de Venezuela. Salió en diciembre para recoger el Premio Nobel de la Paz en Oslo, después de pasar un año escondida para no ser detenida por las autoridades que la acusaban de pedir una invasión militar. Desde entonces ha desplegado una intensa agenda en Washington, con reuniones con Trump, congresistas, senadores, cancilleres y líderes empresariales. Su partido, Vente Venezuela, anunció el sábado que la dirigente regresará al país en los próximos días, sin precisar fecha.

La reapertura de la sede del partido en Caracas, celebrada la semana pasada, fue presentada por la oposición como una señal de cambio, aunque nadie en el entorno opositor ignora que las estructuras del antiguo régimen siguen presentes en las fuerzas armadas, el aparato judicial y las redes económicas ligadas al chavismo.

Rubio, uno de los arquitectos históricos de la política dura de Washington hacia Venezuela, ha fijado la secuencia que maneja la administración Trump: estabilización primero, elecciones cuando las condiciones lo permitan. Machado, por su parte, insiste en que cualquier proceso debe cristalizar en un cronograma electoral concreto. Lo que ambos dijeran en esa sala a puerta cerrada este martes no ha trascendido. Lo que trascendió fue que se reunieron, y eso en el lenguaje de la diplomacia ya es una señal.

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