lunes, 17 agosto,2026

“CHINA vs EE.UU.”: LA BATALLA POR LAS BALAS DE ORO

Una de las cosas buenas que tiene mi cueva es que, además de escuchar el sonido del rugir de mi casa, el Pico Teide, puedo ver las noticias con perspectiva, sobre todo desde la de quien ha visto pasar miles de menceyes, princesas, reyes y reinas por muchos países y lugares.

El otro día, mientras descansaba, se encontraba un ciudadano en mis altos, sacándose la foto de rigor tras haber hecho pico, y escuchaba en su móvil noticias del más allá de los mares. Las mismas decían que China había realizado las compras de oro más importantes de su historia: 15 toneladas en junio y 20 toneladas en julio, ascendiendo sus reservas a 2.366 toneladas, siguiendo con su clara política de venta de bonos de EE.UU. y compra de oro, la cual lleva a cabo desde hace años.

No me llamaba tanto la atención dicha noticia como, por un lado, saber que una potencial subida del oro a 6.000 dólares convertiría al oro en la mayor reserva mundial de los bancos centrales del globo y, por otro lado, algo que pasó desapercibido en nuestras tierras: se autorizó a Deutsche Bank a realizar operaciones de compensación de yuanes (renminbi), como ya se realizaban en Shanghái y Londres.

Dicha operación permite mejorar las relaciones comerciales entre Europa y China y, quién sabe si en el futuro, será fuente de compensación también con el oro.

La verdad es que me llamaba la atención dicha noticia que traía este visitante, por lo que, hablando con otros demonios de mi cueva, me puse a pensar cómo habían conseguido los bancos centrales, sin entrar en guerra directa con USA, construir una nueva reserva mientras son conocedores de que el bono americano sigue su caída de forma agresiva, con un déficit presupuestario que ya supera prácticamente los 1,5 billones de dólares anuales, lo cual hace de su deuda prácticamente un esquema Ponzi, y los pobladores del más allá se preparan para las adversidades con oro; se preparan para algo no visto en, al menos, dos o tres generaciones.

Decía la noticia que el dólar había perdido un 97 % de su valor en las últimas décadas tras la emisión masiva de deuda y moneda, mientras que el oro y, en parte, la vivienda lo sumaban. A su vez, en torno a 13 barcos diarios pasan por el estrecho de Ormuz, lo que hace que el petróleo casi ni transite por esa zona y que la gasolina y el gasóleo sigan escalando, llevando a Europa a un auténtico desastre, donde España intenta sobrevivir a través de su gasoducto con Argelia tras la prueba de Marruecos en su conquista de Ceuta, en busca del control del estrecho, ya controlado por Reino Unido por un lado y, próximamente, por Marruecos por el otro, nuevamente con apoyo de USA e Israel.

Le dije al espíritu de Yaiza si ella entendía que nos dirigíamos hacia un cambio histórico, generacional y económico, quizás parecido a los famosos años 1920-1930, y ella me decía que lo que le daba miedo era el ahora, no el futuro, porque de la tierra se puede comer, pero hay que ararla, prepararla, regarla y tratarla, y eso no es fruto de un día para otro.

Comentamos, hablamos y entendimos que nuestros ancestros sabrían salir de esto, pero los actuales moradores de nuestros pueblos y terrenos no están preparados para el cambio, ni psicológica ni físicamente. Vamos a vivir una cura de humildad, un cambio histórico, un momento que figurará en los libros, y podremos disfrutar del momento o morir de humildad. Y que los dioses me perdonen, pero sería excepcional que se pasara factura a todos aquellos que hacen del mercadeo con la vivienda, la comida y los bienes de primera necesidad una grave dificultad para las familias y ciudadanos medios.

Vamos a besar el suelo, aspirar polvo y sufrir en nuestras carnes el haber perdido nuestra tierra, vendido nuestra alma y esclavizado a nuestros ciudadanos a vivir con 1.000 euros.

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LECTOR AL HABLA