martes, 7 julio,2026

China lanza un misil estratégico desde un submarino nuclear mientras realiza maniobras con Rusia

El Ejército Popular de Liberación de China lanzó este lunes a las 12:01 hora local un misil balístico estratégico desde un submarino nuclear hacia aguas internacionales del Pacífico, en lo que Pekín presenta como parte de su plan anual de entrenamiento. El proyectil, equipado con una ojiva simulada de entrenamiento, alcanzó con precisión la zona designada, según la agencia estatal Xinhua, que no precisó el modelo del misil, la clase del submarino ni la ubicación exacta del impacto. Analistas del portal Defense Mirror apuntan a que se trata probablemente de un JL-3, misil balístico de tercera generación lanzado desde submarino, de combustible sólido y con un alcance intercontinental superior a 10.000 kilómetros.

El lanzamiento coincide con el inicio de maniobras navales conjuntas con Rusia, bautizadas como Joint Sea-2026, en las que participan por parte rusa el crucero Variag, la corbeta Rezkiy, el submarino Ufa y el buque de rescate Igor Belousov, y por parte china los destructores Anshan y Kaifeng, la fragata Wuhu y un submarino diésel-eléctrico. Los ejercicios se prolongarán hasta el 13 de julio en el mar Amarillo y el Pacífico e incluirán defensa aérea y antimisiles, guerra antisubmarina, rescate y prácticas con armamento real.

Taiwán es quien dibuja con más precisión el alcance de la escalada. Su director de la Oficina de Seguridad Nacional, Tsai Ming-yen, advirtió de una «tendencia al alza» en los despliegues marítimos chinos y confirmó que la Armada china mantiene en este momento cuatro agrupaciones navales desplegadas en la región: una en el Pacífico Sur, dos al sur de la isla japonesa de Amami Oshima y otra al noreste de Filipinas. Dos días antes, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán ya había cifrado en más de 110 el número de buques chinos movilizados a lo largo de la primera cadena de islas, que va de Japón a Filipinas, una cifra sin precedentes.

Japón expresó «seria preocupación» y señaló que las autoridades chinas le habían avisado el domingo de una posible caída de «basura espacial», eufemismo habitual en estos lanzamientos. Australia calificó la prueba de «desestabilizadora», Nueva Zelanda la describió como «inoportuna y preocupante» y la Presidencia de Taiwán acusó a China de intentar «intimidar a la comunidad internacional». Pekín respondió con la fórmula de siempre: el ensayo «no está dirigido contra ningún país ni objetivo específico».

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LECTOR AL HABLA