domingo, 30 agosto,2026

Ceuta y Melilla vs. Canarias

Ceuta, tras los pactos del Conde de las Saunas, no es más que un regalo a Marruecos y un arancel para USA. No escapa a nadie que Ceuta y Melilla siempre han sido españolas, pese a que el Conde de las Saunas y algunos de sus usuarios, ahora lobistas, las vistan de marroquíes. Ni siquiera mis ancestros, sometidos a decenas de batallas, cometerían tal infidelidad a nuestro pueblo.

Marruecos es tan fácil de controlar como impedirle usar una carretera española para mover sus frutas o verduras o levantarle tal muro que puedan jugar a la pelota vasca durante tres décadas, pero, claro, el Conde de las Saunas se puso bravucón con sus aliados históricos y se fue a cerrar negocios con Argelia, lo cual le dio la justificación necesaria al Rey de la noche de París para pactar con EE. UU. que unos se quedaran con el territorio y el otro con sus impuestos.

Es tan fácil como que ahora mismo el mayor comprador de deuda de Trump es el Reino Unido y el de armamento, Marruecos, y, controlando Gibraltar, Ceuta y Melilla, Donald el Bárbaro controlaría la entrada de petróleo por Ormuz y el mar Rojo hacia el Mediterráneo y su salida por el estrecho de Gibraltar.

El mundo cambia, la deuda y los tipos suben y todos recuerdan la foto de la revista The Economist 2026, donde la última parte del puzle era España y África. Se acerca octubre; vendrán subidas importantes de precios, pese a las nuevas inyecciones de dinero por todos lados, y problemas de suministro de diésel y derivados, pero Ceuta fue nuestra señal: estamos débiles, nos han probado y saben que el Conde se ha vendido, guarda sus secretos y tesoros en Andorra y República Dominicana, pero no habrá lugar donde esconderse de Donald, quien, a lo callado, le aprieta el cuello… de la camisa.

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LECTOR AL HABLA