La Fuerza Aérea de Polonia interceptó este lunes un avión de reconocimiento ruso sobre el mar Báltico, en el cuarto incidente de este tipo que denuncia el país desde finales de julio. La aeronave, un Ilyushin Il-20, volaba a treinta kilómetros al norte de la localidad costera de Łeba cuando los cazas polacos la interceptaron, sin que llegara a producirse una violación del espacio aéreo. «Rusia ha vuelto a poner a prueba nuestros sistemas de disuasión y defensa aérea», escribió en la red social X el ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz.
La maniobra consistió en la identificación visual del aparato ruso, que operaba con su transpondedor apagado. Esa práctica, recurrente en los vuelos militares rusos, complica el tráfico aéreo civil al ocultar información básica como el código de la aeronave, su altitud y su ruta prevista. Como en los casos anteriores, bastó con que los cazas polacos establecieran contacto con la tripulación rusa y le indicaran que se alejara de la zona, sin necesidad de otras medidas.
El incidente se suma a una secuencia de episodios muy similares concentrados en las últimas semanas. El 30 de julio, dos cazas F-16 polacos ya interceptaron un avión espía ruso un día después de que un misil de crucero ruso violara el espacio aéreo del país, y al día siguiente se repitió una situación parecida a unos 40 kilómetros de la costa. Ya en agosto, el día 3, dos F-16 interceptaron otro Il-20 a 60 kilómetros de Łeba, y el 4, Polonia advirtió a un tercero a 56 kilómetros de Koszalin, un incidente que llevó al ministro de Defensa a acusar a Moscú de «actividades de carácter provocador» contra los aliados occidentales.
La reiteración de estos vuelos apunta a una estrategia deliberada de Moscú para tantear las defensas de la Alianza. Los aparatos Il-20 son aviones de inteligencia electrónica diseñados para captar comunicaciones y datos sobre los sistemas de defensa enemigos, por lo que su presencia recurrente en las inmediaciones del espacio aéreo polaco se interpreta como una forma de medir los tiempos y protocolos de reacción de la OTAN en su flanco oriental.
Polonia, país miembro de la OTAN y de la Unión Europea y uno de los principales apoyos de Ucrania, se mantiene en máxima alerta desde el inicio de la invasión rusa. El país comparte frontera tanto con Ucrania como con el enclave ruso de Kaliningrado, una de las zonas más militarizadas de Europa, situada precisamente en la costa báltica desde la que operan estos aparatos. La sucesión de incidentes se enmarca en una tensión creciente en toda la región, con repetidas incursiones de drones y aviones rusos en el espacio aéreo de varios países aliados, que han llevado a la OTAN a reforzar la vigilancia de su flanco este con la operación Centinela Oriental.






