jueves, 17 septiembre,2026

Canarias y las RUP: blindar la excepción que nos sostiene

Canarias llega a la negociación del próximo Marco Financiero Plurianual de la UE (2028–2034) con una idea fija: mantener intacta la “cláusula RUP” que reconoce, por Tratado, la singularidad de las nueve Regiones Ultraperiféricas (RUP) —Canarias; Azores y Madeira; y los territorios franceses de Guayana, Guadalupe, Martinica, Reunión, Mayotte y San Martín—.

El objetivo es claro: preservar los sobres específicos que, en el marco vigente 2021–2027, han permitido amortiguar sobrecostes estructurales y sostener empleo, servicios e inversión.

Los últimos años han sido intensos para las islas: la pandemia quebró cadenas turísticas y logísticas; la erupción de La Palma obligó a reprogramar partidas y a priorizar vivienda, infraestructuras y empleo; la inflación y la energía encarecida golpearon el bolsillo de hogares y empresas; y los incendios forestales de 2023 recordaron la fragilidad de los territorios insulares.

En ese contexto, los instrumentos europeos específicos para RUP no han sido un adorno: han actuado como columna vertebral de la inversión pública y como red de seguridad para los sectores más expuestos.

Qué está en juego

En el ciclo 2021–2027, Canarias suma más de 4.600 millones de euros en recursos ligados a su condición de RUP, con dos pilares principales: por un lado, FEDER y FSE+ (cohesión, empleo, innovación, transición verde y digital) por algo más de 2.700 millones; por otro, el POSEI —el programa de opciones específicas por la lejanía y la insularidad en agricultura y ganadería— con alrededor de 1.880 millones en siete años (en torno a 268 millones anuales).

A esto se añaden compensaciones en pesca y medidas regulatorias que reconocen sobrecostes logísticos, mercados pequeños, discontinuidad territorial y dependencia energética. Sin esa “excepción RUP”, buena parte de las actuaciones que hoy vemos —desde modernización de pymes y formación hasta agua, residuos, eficiencia energética o conectividad— no habría sido posible o habría llegado más tarde y peor.

Por qué preocupa la propuesta 2028–2034

En los borradores que se barajan, los sobres “etiquetados” para RUP pierden protagonismo frente a una programación más nacionalizada: los Estados decidirían con más margen cómo y dónde repartir.

Para Canarias y el resto de RUP, eso abre un riesgo doble.

Primero, competir dentro de cada país con regiones continentales por la misma bolsa, dilu­yendo la ultraperiferia.

Segundo, debilitar la referencia explícita al artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la UE, que obliga a un trato diferenciado y estable a estos territorios.

Traducido: menos garantía de que la excepción se sostenga cuando cambien los vientos políticos.

Qué piden las islas:

  1. Mantener POSEI tal y como está, con dotación estable y finalista, porque es la pieza que compensa los costes de producir aquí alimentos básicos (plátano, tomate, ganadería, forrajes) y evita la desertización agraria.
  2. Conservar los ejes FEDER y FSE+ con enfoque RUP, esto es, porcentajes y prioridades reservadas que garanticen inversión en transición energética, digitalización, I+D, formación y servicios públicos en condiciones equiparables al continente.
  3. Mantener las compensaciones en pesca y la referencia a costes adicionales en todas las políticas con impacto en el precio final —desde transporte a insumos—, para no penalizar a quien produce y trabaja en islas alejadas.

En un territorio doblemente insular, con salarios sujetos a la estacionalidad y una vivienda tensionada, cada porcentaje de FEDER, FSE+ o cada millón de POSEI se traduce en precios, empleo y servicios.

No va de privilegios, sino de igualdad de oportunidades: de que vivir y producir en islas alejadas no te coloque, de partida, varios escalones por debajo.

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com
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