El primer ministro británico, Andy Burnham, y el presidente francés, Emmanuel Macron, han abordado este jueves cómo combatir la llegada irregular de inmigrantes desde Francia a Inglaterra por el canal de la Mancha, junto al apoyo a Ucrania, en su primera reunión bilateral, celebrada en Downing Street. El encuentro es la primera cita política entre ambos desde que Burnham asumió el liderazgo del Partido Laborista y el cargo de primer ministro el pasado 20 de julio, en sustitución de Keir Starmer.
Burnham recibió a Macron y a su esposa, Brigitte, frente a la puerta negra del número 10 de Downing Street, y ambos almorzaron juntos antes de despachar los asuntos de interés común. Un comunicado difundido por la residencia oficial británica tras la reunión indicó que la conversación se centró, sobre todo, en la inmigración ilegal, los vínculos con la Unión Europea, Ucrania y Oriente Medio.
«La crisis de las pequeñas embarcaciones es un desafío europeo compartido y ningún país puede resolverlo por sí solo», declaró Burnham, que subrayó la necesidad de no «bajar la guardia» porque «las bandas de traficantes están adaptando constantemente sus tácticas». Ambos coincidieron en que resulta vital extrapolar a toda Europa el «éxito» del acuerdo migratorio franco-británico, y el dirigente laborista anunció que el número de agentes franceses desplegados para frenar los cruces se elevará hasta cerca de 1.050.
Macron y Burnham analizaron también los próximos pasos para establecer en Ucrania líneas de ensamblaje locales de los misiles de largo alcance SCALP, que incorporan tecnología británica, así como la manera en que Europa puede incrementar su apoyo a Kiev de cara al invierno. En su agenda figuró igualmente el objetivo de reabrir el estrecho de Ormuz, en plena escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán en Oriente Próximo.
Las relaciones económicas con la Unión Europea ocuparon otra parte de la conversación. Burnham trasladó a Macron su preocupación por los «importantes desafíos» que la iniciativa comunitaria Made in Europe, destinada a proteger los productos europeos frente a la competencia desleal de terceros países, podría suponer para la industria británica, y ambos se emplazaron a buscar una solución que salvaguarde los intereses comunes, en línea con el acercamiento a Bruselas iniciado por el anterior Ejecutivo de Starmer.
La visita de Macron al Reino Unido, de dos días de duración, tuvo como motivo principal el traslado a Londres del Tapiz de Bayeux, la obra de 70 metros que narra la conquista normanda de Inglaterra en 1066 y que abandona Francia por primera vez en casi mil años. Los reyes Carlos III y Camila inauguraron el miércoles, junto a la pareja francesa, la exposición de la pieza en el Museo Británico, donde podrá verse desde el 10 de septiembre como símbolo de la relación entre ambos países. «Nuestro vecino más cercano y amigo íntimo Emmanuel», dijo Burnham sobre Macron, al que calificó de primer visitante extranjero desde su llegada al cargo, mientras el presidente francés reivindicó en X una asociación «más importante que nunca» por «una Europa más fuerte, más soberana y más segura».






