La agrupación naval rusa estaba compuesta por una fragata, una corbeta y un buque de aprovisionamiento, que escoltaban a dos buques mercantes rusos en su navegación desde el Mediterráneo rumbo al Atlántico.
Según información del Estado Mayor de la Defensa, el buque de acción marítima Rayo, de la Armada española, se desplegó tras recibir aviso de que la agrupación rusa se adentraba en aguas de la Zona Económica Exclusiva española, al sur de Mallorca. La localización y posterior seguimiento de las unidades rusas se inició en ese punto, coincidiendo con su entrada en la zona.
Desde ahí, el Rayo les vigiló de forma continua durante su tránsito por el mar de Alborán y el cruce del estrecho de Gibraltar, finalizando el seguimiento cuando los buques llegaron a la Zona Económica Exclusiva portuguesa.
El episodio no es aislado. A finales de enero de 2026, un petrolero ruso sancionado por la Unión Europea quedó a la deriva frente a la costa de Almería y fue escoltado por Salvamento Marítimo español hasta un puerto de Marruecos sin ser detenido, pese a transportar más de 425.000 barriles de productos refinados de origen ruso. El incidente evidenció cómo España se ha convertido en un punto de paso habitual de esta red diseñada para eludir las sanciones occidentales.
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, la Armada española ha intensificado de forma notable su actividad en el Mediterráneo y en el entorno del estrecho de Gibraltar, convertido en un punto estratégico para el tránsito de buques rusos. Fragatas, patrulleros y buques de acción marítima mantienen una vigilancia constante, en el marco de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión de las Fuerzas Armadas, diseñadas para detectar amenazas potenciales y garantizar la seguridad marítima.
El alto ritmo operativo ha obligado a la Armada española a mantener despliegues continuos de buques y a coordinarse con aliados de la OTAN para dar seguimiento a las unidades rusas en su tránsito por distintas zonas marítimas. La táctica rusa de escoltar con buques de guerra a los petroleros que burlan las sanciones no es nueva: en abril, una fragata rusa hizo lo mismo en el canal de la Mancha a la vista de la Royal Navy británica.







