Un hombre apuñaló repetidamente a otra persona en la cabeza y el cuello en plena calle de Belfast el domingo 8 de junio, en lo que calificaron de intento de decapitación. Un vídeo difundido en redes sociales mostraba al agresor encima de la víctima, tendida en el suelo, golpeándola con un cuchillo, hasta que varios transeúntes, uno de ellos con un palo de hurling, lo redujeron antes de que llegara la policía.
La Policía de Irlanda del Norte confirmó que el detenido tiene unos 30 años y es de nacionalidad sudanesa, residente legal en el Reino Unido, corrigiendo así la información inicial que le identificaba como somalí. La institución descartó por el momento cualquier motivación terrorista.
Las imágenes desencadenaron una reacción inmediata en la calle. Durante la noche del martes, centenares de manifestantes, muchos de ellos encapuchados, protagonizaron graves altercados en varios barrios de Belfast. Los disturbios incluyeron incendios de vehículos, lanzamiento de cócteles molotov, ataques contra comercios y daños en viviendas de inmigrantes. Algunas familias tuvieron que ser evacuadas por la policía tras el incendio de sus casas. La tensión se extendió además a otros municipios de Irlanda del Norte y a ciudades británicas, donde comenzaron a convocarse protestas relacionadas con el debate migratorio.
Los líderes de los cinco principales partidos políticos de Irlanda del Norte emitieron un comunicado conjunto en el que condenaron el ataque y pidieron calma, señalando que ese tipo de brutalidad no tiene cabida en su sociedad y reclamando que se permita actuar a la justicia.
El caso ha vuelto a poner el foco sobre la inmigración en el Reino Unido, apenas días después de que el primer ministro Keir Starmer acusara a Elon Musk de avivar la división en el país en relación con otro crimen de similares características, el asesinato del estudiante Henry Nowak en Southampton.






