Australia ha anunciado un proyecto de ley por el que los usuarios podrán elegir si quieren recibir contenidos personalizados por los algoritmos de las redes sociales o desactivarlos, una normativa que el Gobierno laborista de Anthony Albanese prevé tener lista este año. La propuesta, presentada este martes bajo el lema «mi contenido, a mi manera», obligaría a las grandes plataformas a ofrecer la opción de acceder a un feed personalizado mediante algoritmos o ver únicamente las publicaciones de los amigos y creadores que cada usuario haya decidido seguir.
El texto establece nuevas obligaciones para que las grandes plataformas digitales garanticen unos estándares mínimos de seguridad y reduzcan los riesgos para sus usuarios. Su incumplimiento podría acarrear a compañías como Meta, Google o TikTok multas de hasta 109,2 millones de dólares australianos, unos 67,69 millones de euros.
El objetivo declarado del Ejecutivo es devolver a las personas el control sobre lo que consumen en internet. El Gobierno sostiene que la medida busca que sean los usuarios, y no los algoritmos ni las autoridades, quienes decidan qué ven en sus pantallas, en un intento de limitar la influencia de los sistemas de recomendación automática que hoy rigen por defecto en Instagram, TikTok o Facebook.
La propuesta incluye además restricciones específicas para los menores de 18 años, con el fin de reducir su exposición a contenidos relacionados con trastornos alimentarios, pornografía, violencia, conductas peligrosas, delitos y hostilidad hacia las mujeres, así como medidas frente al ciberacoso y otras situaciones que puedan dañar gravemente la salud mental. Las plataformas deberán identificar los riesgos de sus servicios y actuar para mitigarlos.
La iniciativa llega después de que Australia prohibiera el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años el pasado 10 de diciembre de 2025, una medida pionera en el mundo que obliga a las principales plataformas a impedir que los menores de esa edad mantengan cuentas. El regulador de seguridad en internet, eSafety, ha reconocido, sin embargo, dificultades para hacer cumplir ese veto: según varios medios locales, ninguna plataforma ha sido multada hasta ahora y la mayoría de los menores que usaban redes antes de la norma sigue accediendo a ellas.
El proyecto ya ha abierto diferencias en el Parlamento. Parte de la oposición conservadora comparte el objetivo de proteger a los menores, pero otros dirigentes han expresado reservas: el líder liberal Angus Taylor se declaró «muy escéptico» y temió que la reforma pudiera convertirse en un intento de censura. Los Verdes, en cambio, reclaman una regulación aún más estricta, con la exigencia de que los usuarios deban activar expresamente las recomendaciones algorítmicas en lugar de recibirlas de forma automática, un punto que el Gobierno aún no ha cerrado y sobre el que dice que pedirá asesoramiento técnico.
Australia no está sola en este debate. La Unión Europea empuja en una dirección parecida a través de la Ley de Servicios Digitales, que obliga a las plataformas de muy gran tamaño a ofrecer al menos una opción de recomendación que no dependa de la elaboración de perfiles; TikTok, Facebook e Instagram ya disponen en Europa de mecanismos para acceder a contenidos no personalizados. El texto australiano todavía debe superar consultas, negociaciones políticas y el trámite parlamentario, por lo que no existe aún una fecha definitiva para su entrada en vigor, pero confirma la apuesta del país por situar el modelo algorítmico en el centro de la regulación digital.






