La coalición militar liderada por Arabia Saudí advirtió este sábado que responderá con «toda firmeza y con fuerza sin precedentes» si los rebeldes hutíes de Yemen ejecutan su amenaza de atacar el territorio saudí, incluidos sus aeropuertos e infraestructuras estratégicas. El aviso lo lanzó el portavoz militar de la coalición, Turki al Maliki, en un comunicado que también incluye la defensa de «cualquier violación de la soberanía de la hermana República de Yemen».
La escalada de las últimas 48 horas tiene un detonante concreto. El viernes, un avión de la compañía iraní Mahan Air aterrizó en el aeropuerto de Saná transportando a una delegación hutí que viajaba a Teherán para asistir a los funerales del líder espiritual iraní Alí Jamenei, además de a decenas de pacientes y viajeros varados. El vuelo violó el bloqueo aéreo que la coalición liderada por Riad mantiene sobre las zonas controladas por los hutíes desde 2015. Según el portavoz militar hutí, Yehya Sarea, los cazas saudíes intentaron sin éxito impedirlo, y los hutíes respondieron disparando misiles para obligarles a abandonar el espacio aéreo yemení.
Sarea amenazó con atacar los «intereses vitales» de Arabia Saudí, incluidos sus aeropuertos, si la coalición mantiene las restricciones sobre el espacio aéreo de las zonas bajo control hutí, y advirtió de que los vuelos entre Saná y Teherán «continuarán sin importar cuáles sean los resultados y las repercusiones».
Riad justifica el bloqueo aéreo argumentando que es necesario para impedir el suministro de armas a los rebeldes, a quienes acusa, junto a otros países occidentales y árabes, de recibir misiles y drones de Irán. Al Maliki calificó las amenazas hutíes de «extensión de la escalada y el comportamiento hostil de la milicia» y de intento de «socavar la seguridad regional e internacional», recordando que los rebeldes rechazaron los planes de paz y han atacado las rutas marítimas en el Mar Rojo. El portavoz saudí no respondió a las afirmaciones sobre el incidente del vuelo de Mahan Air.
El conflicto en Yemen, que arrancó en 2014 con la toma hutí de Saná, no tiene fecha de resolución a la vista. Los bombardeos israelíes y estadounidenses de los últimos dos años han destruido buena parte de la infraestructura del puerto y el aeropuerto de Saná, y los vuelos comerciales solo se reanudaron de forma muy limitada a partir de 2022 en el marco de un acuerdo humanitario mediado por Naciones Unidas.






