Un libro de 210 kilos con la cubierta esculpida por Salvador Dalí fue robado la pasada noche de un centro de arte contemporáneo en Issoire, en la región francesa de Auvernia. La Fiscalía de Clermont-Ferrand abrió una investigación por la desaparición de la pieza, que describió como una «obra de arte de gran valor» y un ejemplar «excepcional y único».

El volumen, titulado «El Apocalipsis de San Juan», reúne trabajos de varios artistas, entre ellos Jean Cocteau, con unas 95.000 letras caligrafiadas a mano, muchas en oro, sobre unos 200 pergaminos. Solo la cubierta, concebida por Dalí en bronce con incrustaciones de oro, agujas y conchas, pesa 150 kilos. Su valoración varía según la fuente: fue tasado en dos millones de francos en su creación y en torno a diez millones de euros en 2009.

El Louvre protagonizó el asalto más sonado de todos. En octubre de 2025, una banda que había hecho un reconocimiento previo entró por la fachada que da al Sena, cortó con una radial los cristales de la Galería de Apolo y se llevó nueve joyas de la colección napoleónica, unas piezas de «valor incalculable» que siguen sin recuperarse.

El verano de 2026 concentró varios golpes en apenas unas semanas. Dos hombres con pelucas reventaron en julio una vitrina del museo de Châtillon-sur-Seine, en el este del país, y huyeron en menos de cuatro minutos con un collar de oro de 2.500 años de antigüedad.

El museo Lalique, en Wingen-sur-Moder, cerca de la frontera con Alemania, sufrió un robo el 5 de julio. Los asaltantes reventaron con mazos y martillos seis vitrinas y se llevaron varias joyas, y el centro no ha vuelto a abrir desde entonces. A esos casos se sumó el robo registrado en el museo Renoir.

La agencia policial europea señala el uso de mazas, hachas, palancas e incluso explosivos para irrumpir y destrozar las vitrinas, y el director de Le Journal des Arts cifró en diez los robos con allanamiento en museos franceses y de otros países europeos durante este verano, un récord.

El coleccionista Christian Karoutzos, propietario del libro sustraído este lunes, resumió el alcance del último golpe con una frase: «Lo que se ha robado es patrimonio de Francia». El perjuicio, añadió, es «incalculable», en un nuevo episodio que reaviva la preocupación de las instituciones culturales del país por la seguridad de sus colecciones.