La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, llamó este domingo a movilizarse contra el propio Ejecutivo del que forma parte. «Si hay que movilizarse contra el Gobierno de España, movilicémonos», afirmó durante su intervención en la Fiesta del Partido Comunista de España, celebrada en Rivas-Vaciamadrid, en el debate titulado «El futuro del movimiento obrero y la izquierda».
Díaz es miembro del Consejo de Ministros desde 2020 y ocupa la Vicepresidencia segunda desde julio de 2021, además de liderar Sumar y estar afiliada al PCE. Sus palabras dibujan una imagen inusual dentro de la coalición: una vicepresidenta reclamando movilización social contra el Gobierno que integra para presionar por políticas que considera insuficientes.
El origen de la llamada está en la crisis de la vivienda, agravada por la acampada en la Puerta del Sol tras el desahucio de la anciana Maricarmen. «El problema principal que tiene nuestra gente hoy se llama vivienda», sostuvo Díaz, que advirtió de que a su espacio no le sirve «cualquier real decreto» y reclamó al PSOE que la norma que prepara el Gobierno incluya medidas contra los fondos buitre.
Díaz enmarcó su discurso en la estrategia de presión de Sumar sobre el socio mayoritario. «No queremos contentar a la derecha; la derecha que se retrate votando y nosotros movilizándonos», afirmó. Sus palabras coinciden con el ultimátum de Sumar, que ha amenazado con no acudir al Consejo de Ministros del martes si el decreto de vivienda no recoge sus demandas.
La dirigente reivindicó además la ambición electoral de su espacio. «Donde esté voy a pelearme para que Alberto Núñez Feijóo y Abascal no gobiernen», proclamó, antes de animar a las formaciones de la izquierda a «pensar que podemos ganar» las próximas elecciones. «Sé que la batalla es grande, pero vamos a intentar darla», añadió.
El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, ironizó sobre la situación y describió el momento del Gobierno como algo «entre berlanguiano y 1984». El episodio ahonda en las discrepancias entre el PSOE y Sumar sobre las políticas sociales y en la peculiar posición de Díaz, que combina su papel institucional en el Ejecutivo con un discurso de confrontación hacia él mientras el PSOE atraviesa horas bajas en las encuestas.






