Las reservas de viajes a Marruecos desde España se han frenado con fuerza en las últimas semanas, con una sucesión de cancelaciones que algunas agencias describen ya como jornadas de «cero ventas» del destino. El desplome arrancó con el asalto masivo a la frontera de Ceuta de finales de julio y se ha traducido en anulaciones de clientes que temen un empeoramiento de la tensión entre Rabat y Madrid, según distintas informaciones del sector recogidas estos días.
Los datos de la plataforma hotelera Travelgate, publicados por Hosteltur, muestran que las cancelaciones procedentes de España se concentran sobre todo en las estancias previstas para septiembre, lo que apunta a una preocupación por los viajes más inmediatos. La expresión «cero ventas», matizan los profesionales, no significa que ningún español esté comprando un billete a Marrakech o Tánger, sino que describe un cambio de clima comercial que hace apenas unas semanas parecía improbable.
El frenazo cae en el peor momento del calendario para Marruecos. El otoño es, junto con la Semana Santa y la primavera, uno de los periodos de mayor demanda del destino, cuando el descenso de las temperaturas convierte ciudades como Marrakech, Fez, Rabat o Casablanca y los circuitos por el interior en productos especialmente atractivos para el mercado europeo. Cada semana de incertidumbre golpea a reservas que deberían cerrarse ahora para viajar en octubre y noviembre.
El presidente de la Federación Andaluza de Agencias de Viaje, Luis Arroyo, confirmó el descenso de nuevas peticiones y se mostró a la espera de ver cómo evoluciona la situación. La directora de una agencia cordobesa, Marisa Chacón, atribuyó el retraimiento al eco mediático de la crisis: «Ha influido mucho toda la información que estamos viendo en los medios» desde el 31 de julio, señaló, en alusión a la tensión diplomática y a la investigación sobre lo ocurrido en Ceuta.
Marruecos afronta este enfriamiento tras haber convertido el turismo en uno de sus grandes escaparates económicos. El país cerró 2025 con cerca de 20 millones de visitantes internacionales, su récord histórico, y el sector daba empleo a 894.000 marroquíes. Ese crecimiento se apoyaba en varios mercados emisores a la vez, entre ellos el español, que es precisamente el que ahora se retrae mientras el resto mantiene su ritmo.
El sector reclama, sin embargo, prudencia con las cifras. Los porcentajes conocidos reflejan el reparto de las anulaciones por mes de llegada, no una tasa sobre el total de reservas, por lo que no permiten cuantificar cuánto ha retrocedido realmente la demanda ni hablar de un hundimiento global de la industria marroquí. El Ministerio de Asuntos Exteriores mantiene además su recomendación de viajar con precaución a Marruecos, al que sigue describiendo como un país seguro para el viajero en términos generales.
La gran incógnita es cuánto durará el enfriamiento. Una caída puntual de las ventas durante unas semanas puede corregirse con rapidez si desaparece la percepción de incertidumbre, pero una campaña completa de otoño con la demanda española debilitada tendría consecuencias mucho más serias para el destino. La evolución de las próximas semanas dirá si las jornadas de «cero ventas» fueron el punto más bajo de un episodio pasajero o el arranque de una tendencia más duradera, en un pulso diplomático entre Madrid y Rabat que sigue sin encontrar salida.






