Al menos 36 alcaldes del PSOE han decidido participar este miércoles en las concentraciones de apoyo a Ceuta pese a la orden expresa de Ferraz de mantenerse al margen. Las movilizaciones, convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) con motivo del Día de Ceuta, se celebran a las puertas de los ayuntamientos bajo el lema «Ceuta no está sola», y han abierto una grieta en el PSOE municipal a menos de nueve meses de las elecciones de mayo de 2027.
La dirección federal fijó su posición el pasado sábado, cuando envió a sus cargos un comunicado con un argumentario en el que trasladaba de forma expresa que «el PSOE ha decidido no participar en estas concentraciones». Ferraz entiende que estas movilizaciones, impulsadas por ayuntamientos del PP, pueden ser utilizadas políticamente contra el Gobierno de Pedro Sánchez, y acusa a los populares de hacer una «utilización partidista» de la crisis, por lo que optó por desmarcarse y pedir a sus regidores que hicieran lo mismo.
La orden no ha sido acatada de forma homogénea. La rebelión municipal se extiende por varias comunidades, con al menos 13 ayuntamientos socialistas en Andalucía, entre ellos Alcalá de Guadaíra y Chiclana de la Frontera, y una decena en la Comunidad Valenciana, como Sagunto o Gandía. A ellos se suman ciudades como León, Mérida, Moguer, Espartinas, Íllora o Grazalema, además del propio PSOE de Ceuta, cuya ejecutiva regional ha confirmado su asistencia asegurando que su lugar está «junto a nuestra gente». El recuento seguía creciendo a lo largo de la jornada.
Los regidores díscolos han defendido su decisión apelando al deber institucional por encima de la disciplina de partido. «Yo tengo mi trabajo y la gente está por encima de las siglas. No tengo miedo», remarcó el alcalde de León, José Antonio Díez, que reclamó «alejarse del partidismo» y demostrar «altura de Estado». El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, anunció que leerá durante la concentración un manifiesto consensuado con el resto de partidos, mientras la alcaldesa de Espartinas, Cristina Los Arcos, convocó una concentración en la plaza de su ayuntamiento para mostrar la unión con el pueblo ceutí.
La desobediencia se produce pese a la amenaza velada de consecuencias internas, después de que en las últimas semanas algún cargo socialista crítico denunciara advertencias de expediente disciplinario. Para muchos de estos alcaldes, la decisión responde al temor a que el desgaste del Gobierno central por la gestión de Ceuta les pase factura en las urnas en las municipales de 2027. La fractura contrasta con la posición de Sánchez, que insiste en agotar la legislatura y minimiza las voces críticas del partido, y deja a la vista una brecha territorial en el PSOE en una jornada en la que el PP busca exhibir unidad y capacidad de movilización.
Las concentraciones coinciden con la publicación del informe policial del CENIF que atribuye a agentes marroquíes la planificación del asalto a Ceuta, lo que contradice la versión del Gobierno, y con la escenificación por parte del PP de su respaldo a la ciudad, con la presencia anunciada de Alberto Núñez Feijóo en los actos del Día de Ceuta. El resultado es la imagen de un PSOE dividido entre la lealtad a Sánchez y la presión de unos alcaldes que no quieren aparecer ante sus vecinos como ausentes en el apoyo a Ceuta.






