Los partidos independentistas Junts, ERC y la CUP han denunciado la actuación de la Policía Nacional contra aficionados del FC Barcelona en la previa del partido de Liga que enfrentó el pasado domingo al conjunto azulgrana con el Elche en el estadio Martínez Valero. Las tres formaciones exigen al Ministerio del Interior explicaciones por las cargas policiales y la requisa de banderas esteladas a los seguidores catalanes, después de que se difundiera un vídeo en el que varios agentes antidisturbios golpean con porras a un joven hincha tras retirarle una de esas enseñas independentistas.
El origen de la polémica está en unas imágenes grabadas a las puertas del estadio. En el vídeo, que se ha viralizado en la red social X, se observa cómo los agentes apartan de la cola de acceso a un aficionado tras quitarle la estelada y lo expulsan de la fila. El joven se queja y es apartado con fuerza; tras recibir los primeros porrazos, propina un golpe a un agente y acaba en el suelo, donde es golpeado en repetidas ocasiones por varios efectivos. Según recogen medios como Ara, el aficionado sería menor de edad, un extremo que agrava la lectura del episodio y que estas fuentes vinculan a la contundencia de la respuesta policial.
La formación de Carles Puigdemont ha registrado una batería de preguntas en el Congreso dirigidas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en las que cuestiona si el uso de la fuerza se ajustó a los principios de legalidad, congruencia, oportunidad y proporcionalidad. El partido quiere saber, además, si Interior ha impartido instrucciones específicas sobre el tratamiento de las esteladas y otros símbolos políticos de los aficionados catalanes en los desplazamientos deportivos fuera de Cataluña. Su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, fue de las primeras en difundir el vídeo y pidió a los testigos que le hicieran llegar toda la información disponible.
ERC y la CUP se sumaron a la denuncia con planteamientos similares. Esquerra reclamó una investigación inmediata y consideró que las imágenes son motivo de preocupación, al tiempo que puso el foco tanto en la requisa de esteladas como en la proporcionalidad del operativo, y defendió que la libertad de expresión debe garantizarse siempre, con independencia del lugar donde juegue el Barça o del contexto deportivo. La CUP, por su parte, se alineó con esa exigencia de explicaciones y depuración de responsabilidades, en una condena que el independentismo ha extendido también a entidades como Òmnium Cultural y a numerosas peñas azulgranas.
El FC Barcelona condenó el uso desproporcionado de la fuerza policial contra sus aficionados y la detención de uno de ellos, y anunció que estudia emprender acciones legales por lo sucedido. El respaldo de la entidad a sus seguidores añade peso institucional a un caso que ha trascendido lo deportivo para instalarse en el debate político.
La requisa de esteladas y de pancartas con mensajes como «libertad» en los partidos del Barça, sobre todo en finales y desplazamientos fuera de Cataluña, ha generado polémicas en ocasiones anteriores, como en la final de la Copa del Rey de 2018, cuando el Síndic de Greuges llegó a pedir al Defensor del Pueblo que investigara la actuación policial. El debate de fondo enfrenta a quienes consideran que retirar estos símbolos vulnera la libertad de expresión con quienes defienden la actuación de los agentes en el marco de la normativa deportiva. Interior, por el momento, no se ha pronunciado sobre lo ocurrido en Elche, mientras la presión del independentismo, socio parlamentario del Gobierno, coloca de nuevo a Marlaska ante la exigencia de dar cuentas por la gestión del orden público.






