domingo, 23 agosto,2026

IU usa la crisis de Ceuta para cargar contra el Rey y pedirle que medie ante Mohamed VI

El portavoz de Izquierda Unida, Enrique Santiago, reprocha a Felipe VI no haber llamado a Mohamed VI, pese a que la política exterior corresponde al Ejecutivo del que su propio partido forma parte

El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Enrique Santiago, reclamó este viernes al rey Felipe VI que llame al monarca marroquí, Mohamed VI, para apaciguar la crisis migratoria de Ceuta, un episodio que definió como un «ataque» del país vecino. «Está tardando», afirmó el dirigente, también diputado de Sumar y secretario general del Partido Comunista, en una entrevista en Telecinco. La exigencia, sin embargo, choca con un obstáculo de fondo: la dirección de la política exterior no corresponde a la Corona, sino al Gobierno, precisamente el mismo del que forma parte la coalición en la que se integra IU.

El planteamiento de Santiago sitúa sobre el Rey una responsabilidad que la Constitución no le atribuye. El dirigente lamentó que no conste esa llamada del jefe del Estado a su homólogo marroquí, que a su juicio debía haberse producido desde el primer momento, y sostuvo que el monarca no ha hecho lo que tenía que hacer en esta crisis, que en su opinión era contactar con el jefe del Estado del país que, según su relato, ha atacado a España. «Si tenemos un jefe del Estado al que no votamos, obviamente debería hacer su trabajo como jefe del Estado», zanjó. El argumento pasa por alto que, en el sistema parlamentario español, el Rey ejerce una jefatura de Estado simbólica y arbitral, y que sus contactos con otros mandatarios se coordinan y se refrendan con el Ejecutivo, único responsable de la acción diplomática.

La reclamación resulta especialmente llamativa por venir de un socio del propio Gobierno. Al exigir al Rey que actúe donde en realidad debe hacerlo el Ejecutivo, IU traslada a la Corona una tarea que, de no cumplirse, correspondería reprochar al gabinete que integran sus aliados de Sumar. La paradoja se acentúa al comprobar que la Casa Real no ha permanecido al margen: según publicó El Debate, el Gobierno sí habría pedido al Rey que telefoneara a Mohamed VI, aunque con un objetivo bien distinto al que plantea Santiago, el de agradecerle que frenara el intento de entrada masiva del 15 de agosto y mediar en la desescalada, y no el de escenificar un enfrentamiento. Felipe VI mantiene, además, la intención de visitar Ceuta, a la espera del visto bueno del propio Ejecutivo.

El episodio evidencia también la tentación de instrumentalizar a la Corona en clave partidista. Que una formación abiertamente republicana como IU reclame ahora una intervención personal del monarca, y le reproche «tardar», supone un giro argumental que utiliza al Rey como ariete político en plena crisis, al tiempo que desdibuja quién ostenta realmente las competencias en materia de relaciones internacionales. El propio marco elegido por Santiago, el de un «ataque» de Marruecos, contrasta con el enfoque más prudente y diplomático que maneja el Gobierno, que ha evitado esa terminología para no cerrar la vía del entendimiento con Rabat.

Más allá del gesto exigido al Rey, IU fijó su posición sobre el fondo del asunto, que también la aleja de la línea oficial. La formación reclama trasladar a la Península a todos los inmigrantes, adultos y menores, que permanecen en Ceuta, y elaborar cuanto antes un censo para atender a quienes merezcan protección internacional, una postura que sitúa en las antípodas de la que defienden PP y Vox, partidarios de la devolución inmediata a Marruecos. En medio de ese pulso, la exigencia de que sea el Rey quien resuelva por vía telefónica una crisis diplomática de Estado revela más una maniobra de presión política que una lectura rigurosa del papel que la Constitución reserva a la Corona.

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LECTOR AL HABLA