jueves, 20 agosto,2026

Las mafias usan las narcolanchas como «taxis» para llevar inmigrantes de Ceuta a la Península

Las redes criminales del Estrecho han sumado el traslado clandestino de personas al narcotráfico, un negocio que la policía considera más rentable y menos arriesgado que la droga, con precios de hasta 8.300 euros por viaje

Las organizaciones criminales que operan en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán han encontrado en el traslado clandestino de inmigrantes hacia la Península una nueva y lucrativa fuente de ingresos. Las mafias han empezado a dar un doble uso a las narcolanchas, las mismas embarcaciones rápidas que emplean para el narcotráfico, que ahora funcionan también como taxis del mar para llevar a la España peninsular a personas que han entrado de forma irregular por Ceuta. Un fenómeno que, según fuentes policiales, se ha intensificado al calor de la presión migratoria de los últimos meses.

El sistema, según la información recopilada por medios de la zona, es cada vez más sofisticado. Las redes utilizan motos de agua para recoger a los migrantes en la costa y trasladarlos mar adentro, donde aguardan las narcolanchas que completan la travesía hasta la Península; en otras ocasiones, son las propias motos de agua las que realizan el trayecto completo. Las organizaciones publicitan además sus servicios de forma abierta en redes sociales y aplicaciones de mensajería como TikTok o Telegram, donde difunden vídeos de desembarcos aparentemente exitosos para transmitir una falsa sensación de seguridad. En un anuncio se ofrecía un viaje desde Nador hasta Almería por 90.000 dirhams, unos 8.300 euros, con un número de WhatsApp de contacto, una cifra que casi duplica los alrededor de 4.000 euros que se manejaban hasta ahora.

El negocio ha alcanzado dimensiones notables, según los propios investigadores. Agentes de la Unidad Central de Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF) cifran en hasta 750.000 euros los beneficios que una red puede obtener por un solo viaje, y sostienen que emplear las narcolanchas para la inmigración irregular les resulta incluso más rentable que el tráfico de drogas. La razón, explican, es que corren menos riesgo: una vez que desembarcan a los migrantes, la tarea concluye, ya que cobran en origen, sin la incertidumbre asociada a la entrega de un cargamento de droga. A la actividad de las mafias marroquíes se ha sumado, además, la de los narcotraficantes argelinos, que han copiado el mismo modelo de doble uso de las embarcaciones.

La proliferación de estos traslados coincide con el incremento de las llegadas irregulares a Ceuta a lo largo de 2026 y, en particular, con la avalancha de finales de julio, cuyos protagonistas buscan ahora, en muchos casos, alcanzar la Península por vías alternativas. La logística de estas redes es de alcance internacional: los motores y las lanchas se compran en distintos países europeos, se ensamblan en puntos concretos de España y se trasladan a la costa antes de cada travesía, mientras la droga sintética llega desde Países Bajos, Bélgica o Francia y el viaje de vuelta desde África se reserva para los migrantes.

Fuentes de la Guardia Civil se preguntan cómo frenar unos traslados que se ejecutan con embarcaciones muy veloces, y desde hace meses varios mandos reclaman autorización del Ministerio del Interior para disparar a los motores de las narcolanchas e inutilizarlas, una medida que el departamento de Fernando Grande-Marlaska no ha aprobado por sus implicaciones de seguridad y riesgo para las vidas a bordo. El resultado es una frontera marítima difícil de vigilar, en la que las mismas redes que durante años se han dedicado al contrabando de droga han diversificado su negocio a costa de la desesperación de miles de personas, con el consiguiente peligro para quienes se embarcan en una de las rutas más mortíferas del mundo.

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LECTOR AL HABLA