El Ministerio del Interior de Marruecos reconoció este domingo que unas 40.000 personas se dirigieron a la frontera con Ceuta y otras 1.135 hacia Melilla durante la crisis migratoria de los últimos días, y admitió once muertos en su territorio, diez de ellos ahogados. Es la primera vez que Rabat ofrece cifras sobre el episodio, que arrancó el pasado jueves con una entrada masiva desde territorio marroquí.
Las autoridades marroquíes atribuyeron el intento de cruce masivo a intensas campañas de desinformación en redes sociales y a la acción de las redes de tráfico de personas, que habrían difundido convocatorias falsas sobre supuestas aperturas de la frontera para empujar a miles de migrantes a cruces extremadamente peligrosos. Rabat señaló además a la normativa y la jurisprudencia españolas que limitan los retornos inmediatos en interceptaciones marítimas, a las que responsabiliza de haber generado un efecto llamada.
El balance de víctimas mortales varía según la fuente y sigue sin cerrarse. La Delegación del Gobierno en Ceuta cifró en más de 70 los fallecidos desde el inicio de la entrada masiva, mientras que fuentes de la morgue habilitada para identificar los cuerpos elevaron la cifra a 88. Los cuerpos se concentran en el Hospital Militar de Ceuta.
El Ministerio del Interior aseguró que 48.300 de las cerca de 50.000 personas que llegaron a Ceuta ya han regresado a Marruecos, en línea con la normalización que defiende el Gobierno. La crisis mantiene la tensión política y social en la ciudad: a última hora del domingo, una concentración convocada en la Plaza de los Reyes contra la entrada de migrantes acabó en un enfrentamiento verbal entre dos grupos de asistentes. Los ministros de Interior de la Unión Europea tienen previsto reunirse este martes para estudiar una respuesta coordinada.






