El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, situó la aprobación del nuevo modelo de financiación autonómica como la prioridad para los próximos meses y se mostró dispuesto a pactar cambios en el planteamiento actual durante su tramitación parlamentaria en el Congreso. Lo hizo en una rueda de prensa para hacer balance del curso político al término del periodo de sesiones del Parlament, recién llegado de un viaje oficial a Vietnam y Singapur.
Illa reivindicó una negociación con lealtad y serenidad, y sin hacer ruido, y defendió que actuar así ha permitido sumar el respaldo de Canarias a la propuesta pactada inicialmente con la Generalitat y ERC. Instó al resto de comunidades a comportarse con la misma responsabilidad y sostuvo que el trámite parlamentario, posterior a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera del 4 de septiembre, abrirá una nueva oportunidad para negociar. Con ironía, recurrió a una expresión del expresidente Jordi Pujol, ara això no toca, para rebajar la urgencia de otras demandas.
El nuevo modelo desplaza de momento la cesión de la gestión y recaudación del IRPF a Cataluña, una reivindicación que ERC aspira a incorporar mediante enmiendas durante el proceso legislativo. El president reconoció que la financiación es el compromiso estrella del acuerdo de investidura firmado con los republicanos y admitió que sigue siendo su principal asignatura pendiente, junto a la crisis de la vivienda.
Illa cerró el curso con la estabilidad que buscaba y tras aprobar sus primeros presupuestos, aunque sin apaciguar el conflicto educativo, agravado por el resultado de las pruebas PISA. Pese a ello, reafirmó su confianza en la consellera de Educación, Esther Niubó, defendió el sistema educativo catalán frente a quienes lo desprestigian y confió en mantener el apoyo de sus socios hasta el final de la legislatura.






