viernes, 3 julio,2026

La mariposa capuchina canaria, al borde de la extinción

La mariposa Pieris cheiranthi, conocida popularmente como la blanca canaria o capuchina, es una especie endémica exclusiva de las Islas Canarias que lleva miles de años evolucionando en aislamiento insular. Hoy está al borde de desaparecer. Los datos son demoledores: sus poblaciones han caído cerca de un 80% en apenas dos años, y su área de ocupación se ha reducido más de un 75% en tres décadas.

La Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio, ZERYNTHIA, y la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria, ACBC, llevan meses golpeando las puertas de distintas administraciones. En marzo solicitaron al Ministerio para la Transición Ecológica que la especie sea incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de «situación crítica», el máximo nivel de protección previsto por la normativa estatal. Sería un precedente sin precedentes: actualmente ningún insecto figura en esa categoría en España. Ambas organizaciones pidieron formalmente al Gobierno de Canarias la inclusión de la subespecie palmera, la benchoavensis, en el Catálogo Canario de Especies Protegidas.

El cuadro es aún más sombrío si se observa lo ocurrido con sus parientes más próximos. La Pieris wollastoni de Madeira, considerada la especie hermana, ya se extinguió. En La Gomera la misma especie también desapareció. En Tenerife, la subespecie nominal fue incluida en el Catálogo Canario de Especies Protegidas en 2010, pero los investigadores consideran hoy que probablemente también se ha extinguido pese a esa protección formal. De todo ese linaje macaronésico, que se distribuía históricamente por La Gomera, Tenerife, La Palma y Madeira, hoy solo quedaría con cierta población viable la subespecie de La Palma, cuya situación los expertos califican de «emergencia de conservación».

Los estudios de ZERYNTHIA han identificado dos amenazas principales. La primera es la avispa Cotesia glomerata, un parasitoide introducido en Europa y Asia para el control biológico de orugas del género Pieris y catalogado como «especie invasora» en el Banco de Datos de la Biodiversidad de Canarias, que está diezmando las fases larvarias de la mariposa. La segunda es la expansión de la planta introducida Tropaeolum majus, la capuchina o marañuela, que atrae a las hembras fuera de sus hábitats naturales hacia zonas donde los parasitoides actúan con mayor virulencia, generando lo que los especialistas definen como «un efecto sumidero».

Las medidas urgentes propuestas incluyen el control de la planta capuchina en las zonas donde la mariposa sobrevive, la puesta en marcha de programas de cría en cautividad y la protección efectiva del hábitat. ZERYNTHIA y ACBC han instado también al Cabildo de La Palma a asumir un papel más activo en la gestión de especies exóticas invasoras dentro de los espacios naturales protegidos, donde denuncian que persisten carencias graves. La mariposa blanca canaria mide entre 55 y 70 milímetros, habita en zonas de medianías entre los 200 y 1.400 metros de altitud, y su posible extinción supondría, según los investigadores, una pérdida científica, patrimonial y ecológica de alcance irreversible.

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LECTOR AL HABLA