Es curioso que hoy en día viendo la situación económica no volvamos al trueque. Cierto es que el conflicto en el estrecho de Ormuz sigue su curso hacia lo ya relatado, nadie quiere abrirlo porque en parte Irán y USA mantienen un win to win. Uno eleva el precio del petróleo y envía su producción por otras salidas hacia terceros países y el otro debilita el crecimiento de sus amigos enemistados, tales como Europa.
El otro día, leyendo el Burgado en mi cueva, no caía en el mayor cambio histórico desde la segunda Guerra Mundial y es que por primera vez los Bancos Centrales tienen más reservas en oro que en dólares lo cual da a entender el punto de equilibrio que seguimos atravesando y donde todos, hilan fino sobre una cuerda que nadie sabe por dónde romperá. China y Brics compran oro y G7 antigua potencia con más de un 50% del PIB mundial a comienzos del 2000 ahora mantiene dólares pero con un peso de su PIB mundial del 29%.
Fuera de dichos datos, estaba mirando el azufre que me salía por la ladera del pico del Teide, justo en el puente de hierro previo a llegar a mi entrante y yo creo que, tras tomar un poco de aire, se me encendió el cerebro y comencé a acordarme de cuando fui carne y hacíamos trueques en mi grupo.
Recordé cómo cambiamos unos productos por otros sin empleo de medios mas allá de materias primas, igual que cuando Nueva Zelanda intercambiaba carne por maquinaria pesada con Polonia por 1985, Zimbabwe intercambiaba su tabaco por ordenadores Isotimpex de Bulgaria sobre 1987 o Nigeria intercambiaba Petróleo por azúcar de Brasil e incluso Pepsi, para saltarse el embargo del Rublo intercambiaba Pepsi por vodka Stolichnaya evitando así las sanciones.
Pues quizás deberíamos comenzar a intercambiar servicios con tu paisano de tu aldea o tribu que intercambie IA, anuncios, publicidad por algo de tu comercio sea ropa, enseres o alimentos u otro medio que permita reducir tus costes de una manera sutil y creativa. Tener una calle donde tienes distintos comercios y ninguno intercambia bienes o servicios es una pobreza mental hoy en día. Ni siquiera una gestión común de la misma en ocasiones mediante música de cualquier tipo en directo o decoración común para una semana o días concretos no apoya la necesidad de utilizar en estos momentos medios para fines comunes.
Me acuerdo una vez en la morada de Bencomo, allá en su pueblo que languidece que le dije, cómo con la edad y sabiduría que tienes aún no has hecho lo que denominamos un Santelmódromo, algo parecido a lo que hacía allá de los mares donde mi espíritu pudo llegar que se reunían en un estadio o zona de baile miles de bailarines. En este caso le decía, habla con el que llaman Concejal de tu pueblo y dile como no ha puesto cinco o seis grupos llamados según ellos comparsas a realizar un recorrido entre la Playa Reyes Católicos, San Telmo, Punta del Viento, Calle La hoya y nuevamente Plaza Reyes Católicos al menos una vez al me so cada dos meses.
Le dije, Bencomo, cierto es que tendrán que hacer un esfuerzo para no perder los dientes con tanta calle rota, pero cierto es que en estrategia los detalles cuentan y el First Mover Advantage es primordial, porque si tu no lideras, serás uno más y ese pueblo que languidece no se merece seguir siendo pasto de empresarios cutres que compran voluntades y hacen lo que quieren con dos pizzas mientras miran su Jardín a lo que se reía Tinguaro.
Bencomo me miró, algo cabreado y me dijo donde dejaba las gentes sus caballos, carretas y enseres si no hay casi lugares para ello. Así que mirándolo a los ojos, sin odio, sin rencor y explicándole la poca capacidad de sus líderes le mencioné que quien diseñó la estrategia de la ciudad debió ser alguien cuya única prioridad era ir a algún bar de su Muelle porque nadie en su lógica mete a su pueblo en un embudo existiendo zonas como la Paz donde a través de cualquier medio se pueden desplazar al casco, ya sea en bici, tranvía, guagua u otro medio aún inexistente salvo bien la altitud de su mirador de la paz, bien descendiendo apenas 1 kilómetro de distancia a pie por su carretera del este desde el desvío del Bollullo a la Playa de Martiánez y que para todo eso se creó en ciudades como Lisboa los tranvías, funiculares, puentes elevadizos, guaguas u otros.






