El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha solicitado a las autoridades estadounidenses permiso para utilizar como prueba en el caso Plus Ultra el contenido del teléfono móvil incautado al empresario venezolano Rodolfo Reyes, antiguo accionista mayoritario de la aerolínea y uno de los investigados en la causa.
El teléfono fue intervenido en 2021 y su contenido no llegó a España hasta marzo de 2026, cinco años después. Contiene conversaciones que vinculan al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como presunto líder de una red de tráfico de influencias orientada a facilitar el rescate público de la aerolínea. Entre los mensajes más comprometedores figura uno en el que Reyes propone en 2020 recurrir a Zapatero para facilitar la operación, y el entonces presidente de Plus Ultra responde con entusiasmo.
Calama considera al expresidente el presunto líder de una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias cuya finalidad era la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación ante instancias públicas en favor de la aerolínea. El juez cifra en hasta dos millones de euros las cantidades que habría percibido Zapatero, canalizadas a través de una sociedad constituida en Dubái.
La defensa de Zapatero ha reaccionado con una maniobra procesal propia: ha reclamado al juez Calama que solicite a su vez a Estados Unidos más información sobre cómo las autoridades norteamericanas tuvieron acceso al contenido del teléfono de Reyes y bajo qué condiciones se produjo esa extracción. El objetivo es demostrar que la intervención fue irregular y conseguir así que el material quede excluido del procedimiento como prueba nula. Calama, consciente de esa estrategia, se ha adelantado pidiendo directamente a Washington autorización expresa para incorporar el contenido del móvil a la causa, con el fin de blindar la evidencia frente a cualquier impugnación posterior.






