En el marco del Congreso Internacional Balsas y Vertidos (BalVert), Tenerife se ha consolidado como el epicentro del debate sobre el uso de geosintéticos para la gestión sostenible de balsas y vertederos. Este evento, considerado el “gran salón de los geosintéticos en habla hispana”, pone de relieve la singularidad de la Isla en la búsqueda de soluciones tecnológicas para el tratamiento del agua y la impermeabilización de infraestructuras críticas.
El encuentro tuvo lugar en el Hotel Mencey de Santa Cruz y durante dos jornadas citó a responsables del sector del Agua y tratamiento y gestión de Residuos a nivel insular, regional y nacional, haciendo de anfitriones la consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, Blanca Pérez, junto al director insular de Residuos, Alejandro Molowny, y el gerente del Consejo Insular de Aguas de Tenerife (CIATF), Javier Davara, quienes dieron buena cuenta sobre la gestión de los residuos y del agua que se lleva a cabo en la Isla.
En este caso, en materia de Aguas regeneradas, Tenerife cuenta con una trayectoria histórica que la sitúa a la cabeza de España en regeneración de aguas, habiendo iniciado este camino en 1993 y siendo referente en distintas obras de ingeniería como la tubería de agua regenerada más larga del país, con 62 kilómetros de longitud, que recorre todo el Sur de la Isla desde Santa Cruz de Tenerife hasta Arona.
Se puso sobre la mesa que debido a una orografía compleja que históricamente impidió la creación de presas convencionales, Tenerife desarrolló una solución innovadora: la construcción de balsas con geotextiles, relatando que en cuanto a infraestructuras de este tipo la isla cuenta con una capacidad de 5,1 hectómetros cúbicos, esenciales para el almacenamiento de agua regenerada.
Sobre ello, el crecimiento ha sido notable en la última década, pasando de 5 a 14 estaciones depuradoras y logrando cuadruplicar la capacidad de tratamiento. El horizonte de 2027 es ambicioso, con la proyección de 6 nuevas balsas destinadas a cerrar el ciclo integral del agua y eliminar definitivamente los vertidos al mar.
Impermeabilización
En materia de Residuos la prioridad del Cabildo de Tenerife es la máxima seguridad técnica, destacando que la impermeabilización de los vertederos es una tarea crítica para prevenir filtraciones y proteger los acuíferos de la Isla. Para ello, el Complejo Ambiental de Tenerife cuenta con instalaciones de vanguardia y sistemas que aseguran la estanquidad.
Se abordó a lo largo de la segunda jornada el innovador y pionero sistema de captación horizontal de biogás, frente al sistema vertical convencional. Se obtiene de esta manera una mejor valorización del biogás y la eliminación de olores durante el periodo de exportación de las celdas de vertido.
La estrategia insular no solo busca una gestión eficiente, sino una transición real hacia un modelo de economía circular y bajo la premisa de que “el mejor residuo es el que no se produce”, se trabaja intensamente en mejorar la separación en origen y potenciar la valorización, dejando el vertido como la última opción posible.
Referente
La consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, Blanca Pérez afirma que “Tenerife es un referente en ese sentido. Piensen que nosotros no podemos tener lo que son las presas convencionales por nuestra geología y se ha avanzado mucho y se ha vivido mucho de mejorar en esas tecnologías para el almacenamiento de agua, que tradicionalmente se producía con excedentes de galerías. En estos momentos hemos dado otro salto más y ahora de lo que estamos hablando es de 5,1 hectómetros cúbicos de agua que se pueden almacenar y gran parte de ellas vienen de la circularidad del agua. Es el agua regenerada que es nuestro futuro”.
El director insular de Residuos, Alejandro Molowny, puso en valor el congreso BalVert, en el que se ha puesto sobre la mesa “las diferentes tecnologías de impermeabilización de vertederos y también del sellado de los mismos. La normativa obliga a que estos vertederos estén completamente aislados del terreno. También profundizamos sobre sistemas de captación de biogás. Este sistema novedoso que estamos desarrollando en el Complejo Ambiental de Arico, en Tenerife, de desgasificación horizontal que optimiza la valorización de este biogás”, recuerda.
Las regeneradas
Por su parte, el gerente del CIATF, Javier Davara, asegura que “tiene una relevante importancia el foco hacia la gestión de las balsas, en este caso de aguas limpias, que fue el origen de su proliferación en la isla de Tenerife hace ya bastantes décadas. Pero a día de hoy, si bien eso tuvo cierto uso para las aguas que sobraban de las galerías en invierno, ahora son las balsas que se han construido y las que están en la planificación las que tienen una especial relevancia para la acumulación de las aguas regeneradas”.
“La isla de Tenerife ha dado un salto importante en los últimos años en esta materia y en los próximos años, según el balance hidráulico, son los que se prevé que puedan abastecer. Al sector agrícola, gracias a todas las infraestructuras en materia de depuración y regeneración que se han construido, se construirán o se están construyendo en estos momentos han supuesto un alivio”, apunta Davara para concluir.
Por último, el director del Congreso Internacional BalVert, Ariosto de Haro, recuerda que “Canarias es un referente a nivel de balsas. La inseguridad hídrica le ha obligado históricamente y la verdad es que se ha hecho un trabajo muy fuerte desde diferentes administraciones, Cabildo, el Gobierno de Canarias, Baltén, para lo que es crear balsas seguras. De hecho, en el Congreso hubo varias intervenciones relacionadas con detección de fugas, de ver métodos, porque están construidas en sitios muy complicados a veces y con un volumen muy importante, con lo cual es muy importante la parte de seguridad porque un susto en esto puede generar muchos problemas. Podemos quedarnos tranquilos, balsas bonitas, llenas de agua y además seguras las que están en las islas, por supuesto”.
En el apartado de conclusiones sobre las dos jornadas se subraya la necesidad de una cooperación constante entre las administraciones, el sector privado y la comunidad científica para enfrentar estos retos compartidos mediante la innovación y la responsabilidad colectiva.







