Donald Trump y Lula da Silva se vieron este jueves en la Casa Blanca en un encuentro marcado desde el inicio por el hermetismo y por cambios inesperados en la agenda. Lo que estaba previsto como una entrada de la prensa al Despacho Oval se cerró a los medios. La delegación brasileña pasó después directamente a la Sala del Gabinete para un almuerzo bilateral, mientras los periodistas se agolpaban en los pasillos a la espera de poder entrar, algo que no ocurrió.
Fuentes de la embajada de Brasil explicaron que fue Lula quien pidió hablar a solas con Trump y dejar para más tarde cualquier declaración pública, si finalmente se consideraba necesario. El presidente brasileño tenía previsto atender a los medios por la tarde, en la embajada de Brasil en Washington.
Tras tres horas de reunión, Lula ofreció una rueda de prensa en la sede diplomática brasileña donde aseguró que Trump le dijo que no planea invadir Cuba. «Si lo que dijo la traducción es correcto, él me dijo que no piensa invadir Cuba. Eso lo escuché de la intérprete», explicó el mandatario brasileño, quien matizó su afirmación remitiéndose a lo que escuchó a través de la intérprete.
Durante el encuentro, Lula le dijo a Trump que está «plenamente a su disposición» si «necesita ayuda» para abordar la situación en Cuba. «Cuba quiere dialogar y encontrar una solución para poner fin a un bloqueo que nunca dejó a Cuba ser un país libre desde la victoria de la revolución», expresó el líder brasileño, quien criticó que la isla sufre «el bloqueo más longevo de la historia de la humanidad».
La reunión, la primera que celebran en Washington durante el segundo mandato de Trump, coincide con las críticas de Brasil a Estados Unidos por la guerra en Irán y la presión sobre Cuba, así como con la expulsión recíproca de dos funcionarios. El encuentro se produce tras las críticas de Lula a la operación de captura de Nicolás Maduro en Venezuela, a la presión sobre Cuba y a la guerra en Irán, que amenaza con provocar una escasez de fertilizantes en Brasil por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Trump, por su parte, publicó en redes sociales que la reunión con el «dinámico presidente de Brasil» fue «muy productiva». Indicó que ambos discutieron muchos temas, entre ellos comercio, específicamente los aranceles. Se prevé que abordarán también la cooperación en minerales críticos y tierras raras, dado que Brasil posee las segundas mayores reservas mundiales, después de China, y Washington busca diversificar el suministro para minar el liderazgo de Pekín.
La agenda estaba marcada por un fuerte componente económico debido a las investigaciones abiertas por Estados Unidos sobre supuestas prácticas comerciales desleales de Brasil, en particular por el uso de la plataforma de pagos instantáneos PIX, creada por el Banco Central, que Washington considera perjudicial para las estadounidenses Visa y Mastercard.
Pese a las diferencias acumuladas en los últimos meses, el mensaje posterior de Trump mostró un tono de acercamiento y dejó abierta la posibilidad de nuevas negociaciones entre ambos gobiernos en materia comercial y estratégica.







