La cuenta atrás es matemática: 948,9 millones de euros pendientes, 125 días por delante y un calendario europeo que, salvo prórroga que aún no llega, se cierra el 31 de agosto de 2026. Canarias entra en el último cuatrimestre del MRR con el cajón medio lleno y el riesgo cada vez más real de devolver a Bruselas más de 500 millones que iban destinados a infraestructura, energía y empleo.
De los 1.727,1 millones que la Unión Europea asignó a Canarias dentro del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, el archipiélago había ejecutado a cierre de 2025 algo más de 756 millones — un 43,82%. La diferencia, 948,9 millones según los datos del propio Ejecutivo autonómico, sigue sin convertirse en obra, en empresa contratada o en ayuda entregada.
La Consejería de Hacienda admite que en 2025 solo se ejecutaron 276,4 millones, prácticamente la mitad de los 530,5 millones presupuestados. Para 2026 quedan 722,5 millones por desplegar. La aritmética no cuadra: con la velocidad real de los últimos años, lo más probable es que Canarias devuelva centenares de millones a la Unión Europea cuando expire el plazo el 31 de agosto.
El Gobierno de Fernando Clavijo viene pidiendo desde febrero una prórroga al Estado y, a través del Estado, a la Comisión Europea. La justificación oficial: la región ultraperiférica, la gestión centralizada que retrasó la llegada del dinero y la «ineficiencia presupuestaria heredada». La justificación que circula en el Parlamento: gestión propia.
El Grupo Parlamentario Socialista lleva hoy el asunto al pleno como una de las tres iniciativas estrella de la sesión, junto al cierre de escuelas infantiles y la regularización migratoria. La pregunta política se concreta en una sola línea: ¿qué proyectos se quedarán sin financiación si finalmente se devuelve el dinero?
Las áreas más expuestas son energía, vivienda, transporte y digitalización — precisamente los ámbitos en los que el discurso oficial ha venido prometiendo transformación. El recorte simbólico ya se nota: en la última cumbre de presidentes, Clavijo pidió a Pedro Sánchez «vetar» cualquier reducción adicional de fondos europeos para Canarias, mientras dentro de casa todavía no se ha gastado lo que ya hay encima de la mesa.
A esta misma hora, el silo del puerto de Santa Cruz se ha salvado de la piqueta gracias a una decisión del Ministerio de Cultura. Las dos historias se cruzan en el mismo punto: capacidad real de gestión. Una administración que tarda meses en proteger un edificio del que nadie discute su valor difícilmente puede ejecutar mil millones en ventanas trimestrales.
Quedan 125 días. La cuestión ya no es si Canarias devolverá fondos europeos, sino cuántos. Y a quién se le pedirán explicaciones cuando el cajón se cierre con dinero dentro.







