Llevaba años siendo una de las grandes incógnitas del sector y el resultado no ha defraudado: ‘Pragmata’ ya está aquí y, de momento, no le tose nadie. La nueva propiedad intelectual de Capcom ha cumplido esta semana una de las predicciones más optimistas del sector, convirtiéndose en un fenómeno comercial y crítico desde el mismo día de su estreno.
El juego se ambienta en una base lunar donde nada está yendo según lo previsto. Pragmata es un videojuego de acción-aventura desarrollado y publicado por Capcom. Ambientado en un futuro próximo en una estación de investigación lunar, el astronauta Hugh Williams y la androide Diana deben colaborar para luchar contra una IA hostil y así volver a La Tierra. El planteamiento, mezcla de ciencia ficción, terror psicológico y acción en tercera persona, ha conectado con los jugadores desde el primer momento.
La recepción comercial ha sido espectacular. Capcom ha confirmado que su shooter de ambientación lunar ha superado el millón de copias vendidas en solo dos días. Para poner esto en perspectiva, alcanzar estas cifras con una franquicia nueva —sin el empuje de nombres como Resident Evil o Monster Hunter— es una hazaña que sitúa a Pragmata en el mismo escalón de lanzamientos históricos. El dato confirma que el público todavía responde, y con fuerza, a propuestas originales cuando se presentan con un acabado impecable.
La crítica especializada también ha caído rendida. El juego está disponible en PC, PS5, Xbox Series X|S y es uno de los primeros grandes títulos en demostrar de qué es capaz la nueva Nintendo Switch 2. La prensa especializada ha caído rendida ante su propuesta, otorgándole una media de 86 en Metacritic. Se destaca, por encima de todo, su capacidad para mezclar una narrativa emocional con una jugabilidad arcade frenética. La versión de PS5, según las primeras mediciones, incluso ha superado esa media.
Buena parte del encanto del título reside en el vínculo entre sus dos protagonistas, un dúo insólito que recuerda a otras parejas legendarias del videojuego. Según los analistas, la clave reside en su identidad visual única y en el carisma de sus protagonistas, cuya relación ha sido comparada por su fuerza emocional con lo visto en clásicos como The Last of Us o BioShock. No es halago menor: son dos de los títulos mejor valorados de las últimas dos décadas.
La jugabilidad es también su seña de identidad. Hugh dispara mientras Diana hackea, y ambos son codependientes para sobrevivir. La mayoría de los enemigos son invulnerables hasta que Diana derriba sus escudos mediante una matriz de hackeo — una cuadrícula de rompecabezas que aparece en tiempo real mientras el jugador simultáneamente se mueve y esquiva ataques. El resultado es un combate que obliga al cerebro a dividir su atención de una manera que pocas mecánicas logran, sostenida y satisfactoriamente, a lo largo de las 12 a 20 horas de campaña.
No todo han sido alegrías, eso sí. A pesar de los elogios y las cifras de ventas, la reacción bursátil de Capcom ha sido paradójica. En los últimos días, Capcom ha visto caer el valor de sus acciones un 6,64% tras varias jornadas al alza. Algunos inversores podrían considerar que las ventas de Pragmata no han alcanzado unas expectativas más optimistas, a pesar de que, en términos generales, se trataría de cifras sólidas para una nueva IP dentro del mercado actual. La lectura de algunos analistas es que los mercados esperaban cifras aún mayores tras el éxito reciente de ‘Resident Evil Requiem’.
Técnicamente, el juego es otra exhibición del motor propietario de la casa. Visualmente, Pragmata es una demostración de poder del RE Engine. La colaboración con Shoji Kawamori, diseñador legendario de Macross, se nota en cada detalle: trajes espaciales meticulosamente diseñados, robots de apariencia retorcida y entornos que van desde laboratorio hasta exteriores lunares impresionantes que aprovechan la baja gravedad como elemento jugable.
Entre sus puntos mejorables, los análisis señalan cierta reiteración en los rompecabezas que salpican la aventura. La primera vez es algo novedoso, pero a partir de la tercera, es el propio Hugh quien parafraseando nuestros pensamientos comienza a quejarse de ello. Pequeños detalles que, sin embargo, no restan al conjunto: ‘Pragmata’ ya aspira, con justicia, a entrar en las quinielas de juego del año. Y demuestra que arriesgar, en 2026, todavía merece la pena.







